CartaTomo IIpágina PDF 202
sencillez en las materias que se tratan; y si son ignorantes, ¡ay, padre!, ¿de qué les servirán los apuntes? Estas son las razones por las que hemos tomado la resolución que acabo de decirle, que consiste en explicar a un autor; y esta es la respuesta a las objeciones que presenta su carta escrita al padre Soufliers. Se dice que los seminaristas no tendrán tan buena opinión de sus profesores y que sentirán la tentación de dejar el…
ConferenciaTomo IIp. 252
podré estar de vuelta de un viaje que me propongo hacer, con la ayuda de Dios, si me lo permite una pequeña incomodidad que sufro. Si para entonces he vuelto, o no hago ese viaje, y mi querida madre tiene permiso para ello, procuraré hacerle ese pequeño servicio. Y Dios sabe con qué corazón lo haré, y cómo soy, en el amor de nuestro Señor, mi queridísima madre, su muy humilde y muy obediente servidor. V ICENTE DEPAUL…
CartaTomo IIp. 255
semana que viene. Le gustaría que se lo pudiera usted asegurar mañana. ¿Hará el favor de indicarme qué es lo que tengo que hacer con sor Ana, la de San Sulpicio? Me pareció que estaba muy apurada. Nos sentimos muy contentas de que Dios le haya dado a usted un corazón tan paternal para tolerarnos, especialmente a mí, que soy su muy humilde hija y muy agradecida servidora. L. DE M. Dirección: Al padre Vicente. 611 [588,II,255] A…
CartaTomo IIpágina PDF 224
al señor embajador 3, he resuelto, después de mi vuelta, pedirle a la señora duquesa de Aiguillon que escriba ella personalmente, y se lo he pedido efectivamente; pero, al excusarse ella, le he escrito al señor de Saingui, secretario de Estado, que lleva los asuntos de Roma y se encuentra ahora en la corte, poniendo toda la precaución que usted deseaba, para que no hable con nadie. Estoy aguardando su respuesta. La confianza con que él me honra…
CartaTomo IIpágina PDF 276
dado especialísimo que tuvieron de educarlo en la virtud y en el temor de Dios. Desde su infancia, dio pruebas de la elección que Dios quería hacer de él, pues sintiendo ya entonces abrasado su corazón en el deseo de consagrarse a su servicio de una manera especial, se puso a buscar los medios para ello, y viendo que la ciencia era una gran ayuda para la virtud, quiso hacer buen acopio de ella. Como sus padres no…
CartaTomo IIpágina PDF 277
un juez del lugar y por los mismos religiosos, que intentaron un pro ceso en contra suya por haber fundado la cofradía del Rosario; no se puede explicar cuánto tuvo que sufrir y cuánta paciencia demostró al propio tiempo. Cualquiera que no hubiera tenido su virtud. Lo hubiera dejado todo; pero él, como buen pastor, se mostró constante y acabó venciendo a sus propios enemigos, y lo que es más, conquistando su mismo corazón, ya que luego no…
CartaTomo IIpágina PDF 279
y de los privilegios que acompañan a los que le sirven, de su fidelidad con los que sólo se preocupan de darle gusto, del amor que tiene a los que le aman y de cómo glorifica a los que le glorifican. El que quisiera alegrarle, no tenía que hacer más que hablarle de Dios. Ese amor le daba mucha afición a todas las cosas que se refieren al servicio divino, ya que tenía un sentimiento muy elevado de…
CartaTomo IIpágina PDF 280
Estaba como fuera de sí siempre que se le hablaba de ella; eso puede verse muy bien en una respuesta que le dio a uno de nuestros hermanos clérigos que, al preguntarle cómo se encontraba, el padre Pillé le dijo que era un inútil, que no era más que una carga para la casa. El otro, sin pensarlo mucho, le preguntó: «Entonces, padre, ¿es que quiere usted salirse?». Fue como si le hubiesen dado un puñetazo; no le…
CartaTomo IIpágina PDF 280
Se le ha oído decir con frecuencia: «Si tuviera un poco de salud, solicitaría que me admitieran en el número de seminaristas, para servir y obedecer allí como el más pequeño de todos; como desgraciadamente no puedo hacerlo, procuro suplir este defecto con mis humildes servicios». Les decía muchas veces a los hermanos del seminario: «¡Qué felices sois al tener una ocasión tan hermosa para perfeccionaros! ¡Nosotros no la tuvimos en nuestros tiempos! ¡Animo, pues, hermanos míos! Todo…
CartaTomo IIpágina PDF 282
inutilidad y sus padecimientos hace más por Dios y por la casa que yo y toda nuestra compañía trabajando sin cesar». Su humildad era muy grande y profunda. Lo que acabamos de decir de la baja estima que tenía de su persona es una señal bastante cierta de ello; pues llegaba hasta el punto de que, aunque le dije en varias ocasiones que consideraba como una gran bendición tenerlo en nuestra compañía, no podía convencerse de ello, así…
CartaTomo IIpágina PDF 282
Entre otras cosas se ha recordado que un día le mandaron a ayudar al hermano Alejandro, que estaba por entonces encargado de la despensa; lo hizo con tanto gusto que el propio hermano nos dijo que nunca había visto semejante sumisión de voluntad y de juicio, obedeciéndole como si hubiera sido un muchacho, a pesar de que era sacerdote y de mucha edad. Otro día le pidió insistentemente a uno de los hermanos de la cocina que le…
CartaTomo IIpágina PDF 282
Se contentaba con arreglar las sillas de los señores ordenandos, diciendo que ése era todo el servicio que les podía hacer, aunque la verdad es que era bastante capaz y tenía mucha experiencia en estas materias. Y lo más digno de interés es que, al decir eso con los labios, guardaba los mismos sentimientos en el corazón, que es en lo que consiste la verdadera humildad. Su obediencia corría parejas con su humildad. No hacía nunca nada sin…