AL SEÑOR DE COMET
los demás, incluso a mí, pues recibí un flechazo que me habrá de servir de barómetro por el resto de mi vida 8, nos vimos obligados a rendirnos a aquellos felones, peores que tigres, cuyas primeras explosiones de ira consistieron en descuartizar a nuestro piloto en cien mil pedazos, por haber matado a uno de los principales de los suyos, aparte de otros cuatro o cinco forzados que los nuestros les mataron Hecho esto, nos encadenaron, después de…