A UNA RELIGIOSA DE PARIS
en los seminarios. Le envía la ratificación de la fundación del comendador de Ginebra con todas las recomendaciones posibles: «¡Ay, padre! ¡Cuánto me consuela que nuestro Señor haya escogido a dos comendadores de Malta para el bien de la diócesis de Ginebra! Le pido a nuestro Señor que santifique cada vez más a esa orden y al alma de ese señor, y que glorifique cada vez más a la del señor comendador de Sillery 1. Le ruego, padre,…