ConferenciaTomo XI-A10 DE AGOSTO DE 1655página PDF 124
él; ese espíritu sin el cual es imposible vivir en comunidad. Pidámoselo todos juntamente, os lo ruego; recemos por ello toda esta semana; quizás, por su gracia, le inspire a alguien que venga a inflamarnos el viernes en este espíritu de pobreza; busquemos esta semana el medio de conseguirlo. ¡Dulce Salvador!, te conjuramos por ti mismo: concédenos este espíritu, que hará que sólo te busquemos a ti. Ese espíritu viene de ti, depende de ti dánoslo, pues; te…
ConferenciaTomo XI-A13 DE AGOSTO DE 1655página PDF 127
Suscita en nosotros, suscita ese espíritu de san Lorenzo, que le hizo triunfar en medio de las llamas de la furia del infierno; suscita en nuestros corazones ese fuego divino, ese fervor ardiente que nos haga triunfar de todas las artimañas del diablo y de nuestra mala naturaleza, que se opone al bien; fomenta en nosotros un celo ardiente de procurar tu gloria en todas nuestras ocupaciones, para que perseveremos en ellas constantemente hasta la muerte, a ejemplo…
ConferenciaTomo XI-A13 DE AGOSTO DE 1655página PDF 128
afecto a la santa pobreza! ¡Oh Salvador, te pedimos que nos hagas participes de tus luces, para que conozcamos esta virtud y le tengamos mucho amor! ¡Ah, si pudiéramos descubrir su belleza; si Dios nos hiciera la gracia de mostrárnosla! ¿Quién de nosotros no sentiría entonces el corazón abrasado del deseo de tenerla? ¿a quién no le gustaría ser pobre? Bien, padres, terminaremos esta tarde la charla sobre la pobreza, en cuanto que la profesamos con un voto…
ConferenciaTomo XI-A13 DE AGOSTO DE 1655página PDF 128
¿No es verdad, padres y hermanos míos, que cuando vinisteis se os indicó esto y se os dijo: «Ved si podéis aceptar esta práctica y si podéis guardar con exactitud esta pobreza; vedlo y pensad en ello»? Os tomasteis tiempo para reflexionar; pensasteis en ello delante de Dios; tomasteis esta resolución en su presencia; no digo todavía que se lo prometisteis a Dios: ya hablaremos luego de ello. Así pues, tras pensar bien y seriamente en ello, creísteis…
ConferenciaTomo XI-A13 DE AGOSTO DE 1655página PDF 129
clase de maldades, puede soportar ésta. El hombre que no guarda la palabra dada, resulta odioso a Dios y a los hombres 1. Dios los trata como a enemigos, como si fueran almas impías; sí, Dios trata de ese modo a los que faltan a su palabra en las cosas del mundo: Declinantes in obligationes adducet Dominus cum operantibus iniquitatem 2: adducet cum operantibus iniquitatem. Pondrá a esa clase de gentes que no mantienen sus promesas entre los…
ConferenciaTomo XI-A13 DE AGOSTO DE 1655página PDF 129
¿En qué lugar los pondrás? ¡Oh Salvador! ¡Sin duda en el último de todos, en el más vergonzoso que se pueda imaginar. Tengamos miedo, padres, tengamos miedo de faltar a la palabra que le hemos dado al superior en lo que se refiere a la santa pobreza. Como muy bien sabéis, cuando un hombre falta a su palabra en el mundo, queda deshonrado para siempre; es para él una infamia que no podrá borrar. ¡Qué motivo de confusión!…
ConferenciaTomo XI-A13 DE AGOSTO DE 1655página PDF 130
dado al superior en cosas tan santas, y para la gloria de Dios y de su salvación eterna? ¿Qué habrá que decir? ¿Qué no se deberá decir? ¡Qué confusión ha de tener un hombre sin fe que ha traicionado a la compañía! ¡Qué mayor infamia que no haber cumplido su palabra! No creo que haya entre nosotros esa clase de gentes, indignas de toda sociedad; no, por la gracia de Dios, no conozco a ninguno. Esta es la…
ConferenciaTomo XI-A13 DE AGOSTO DE 1655página PDF 131
nadado? ¡Qué horribles truenos! ¡Faltar a la palabra a un Dios, y a un Dios fulminante! ¡Ay, padres! ¿Qué haremos? Hemos de echarnos a temblar y recurrir a su infinita misericordia. Estas son, padres, las dos razones que nos obligan a observar el voto de la santa pobreza: que le hemos dado palabra al superior y a Dios. La tercera razón que se me ha ocurrido es que sin esa virtud es imposible vivir en paz en una…
ConferenciaTomo XI-A13 DE AGOSTO DE 1655página PDF 137
veáis mejor el horror de este crimen y de ese deseo insaciable de riqueza, que lo arruina todo, lo trastorna todo y no perdona ni a las cosas más santas. A veces discurro dentro de mí mismo si es verdad que la pobreza es tan hermosa, y cuál debe ser la belleza de esa virtud a la que san Francisco llama su esposa. ¡Cómo arrebata su hermosura! Me parece que está dotada de tanta excelencia que, si pudiéramos…
ConferenciaTomo XI-A13 DE AGOSTO DE 1655página PDF 137
Dios no quiso enseñárnosla por los profetas; se la reservó para venir él mismo a enseñarla. En la ley antigua, no se la conocía; sólo se estimaban las riquezas; nadie hacia caso de la pobreza, pues no conocían sus méritos. Ved el Eclesiastés, que era de la ley antigua, en la que no se reconoce la pobreza; su excelencia la hacia reservar para el Hijo de Dios, que tenía que predicárnosla con palabras y ejemplos. ¡Oh Salvador, misericordioso…
ConferenciaTomo XI-A13 DE AGOSTO DE 1655página PDF 138
ción necesaria para llegar a ella, y una condición, un estado, por donde hay que pasar y donde hay que estar para ser perfecto; por el contrario, el deseo de poseer riquezas es un estado que nos abre el camino ancho y espacioso para toda clase de males. Así pues, la pobreza nos coloca en un estado de perfección. Pero veamos cuál es ese estado de pobreza, cuál es esa virtud y en qué consiste: tal es el…
ConferenciaTomo XI-A13 DE AGOSTO DE 1655página PDF 138
Junto con los bienes hay que dejar también el apego y el afecto a esos bienes, no tener el más mínimo amor a los bienes perecederos de este mundo. Renunciar externamente a los bienes, conservando el deseo de tenerlos, es no hacer nada, es burlarse y quedarse con lo mejor. Dios pide principalmente el corazón, el corazón, que es lo principal. ¿De dónde viene que uno que carezca de bienes merezca más que el que teniendo grandes posesiones,…