A. N...
Le basta con su gracia, con tal que huya de las ocasiones, que le manifieste su fidelidad y que reconozca su pobreza y la necesidad que tiene de su ayuda. Acostúmbrese a llevar su corazón en las sagradas llagas de Jesucristo, siempre que se vea asaltado por esas impurezas; hay allí un asilo inaccesible al enemigo. ________ Carta 3399. — COLLET, o.c., t. II, 269. 445