ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B8 DE SEPTIEMBRE DE 1657página PDF 264
Esas damas, que se sienten tan edificadas cuando oyen hablar de vuestra forma de vivir, cambiarán de manera de pensar y se dirán: «Las Hijas de la Caridad, a las que veíamos vivir con tanta frugalidad, han cambiado de aspecto; siempre tienen en casa la mesa puesta». Además, mientras hagáis eso, el espíritu maligno os incitará a hablar de una y de otra y con frecuencia os dejaréis arrastrar a la murmuración y a la crítica. En el…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B8 DE SEPTIEMBRE DE 1657página PDF 269
tras casas, si al mismo tiempo visita las vuestras, lo primero de lo que tenéis que darle cuenta es decirle si habéis sido fieles en observar esta regla o si sabéis que alguna de vuestras hermanas ha faltado a ella sin verdadera necesidad. ¿No os parece fácil, hijas mías? No se os pide que sufráis en caso de necesidad, como veis; si os sentís enfermas, entonces presentad con toda libertad vuestra necesidad, y ya veréis cómo se remedia…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B11 DE NOVIEMBRE DE 1657página PDF 272
nuestros señores y nuestros amos; y tienen razón, pues ellos son los grandes señores del cielo; a ellos le toca abrir sus puertas, como se nos dice en el evangelio 1. Así pues, esto es lo que os obliga a servirles con respeto, como a vuestros amos, y con devoción, porque representan para vosotras a la persona de Nuestro Señor, que ha dicho: «Lo que hagáis al más pequeño de los míos, lo consideraré como hecho a mí…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B18 DE NOVIEMBRE DE 1657página PDF 308
dad, caeréis en la impureza, porque es el castigo de ese vicio, ya que Dios permite que las personas orgullosas caigan en ese pecado tan horrible, para humillarlas. Todo el que tenga orgullo tiene que esperar verse tentado por las más horribles tentaciones, ya que el demonio de la vanidad es el demonio que tienta de impureza. La curiosidad por ver y mirar el mundo es también una ocasión que es preciso evitar para conservar la pureza. Es…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B2 DE DICIEMBRE 1657página PDF 320
Asunto principal: La Obediencia
espíritu de obediencia, de tener siempre vuestras reglas para obedecerlas; pedid este espíritu a Dios, hijas mías; esforzaos en él; y así convertiréis esta Compañía en una imagen de la Santísima Trinidad. Así lo haréis, hijas mías, conformando vuestra voluntad a la de vuestros superiores. Por nuestra parte, haremos todo lo que podamos por condescender con los inferiores. Así debe hacerlo también una hermana con la otra hermana. San Pablo, al hablar de los iguales y de los…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B9 DE DICIEMBRE DE 1657página PDF 322
San Pablo dice a este propósito: «Si nos hacemos justicia a nosotros mismos, Dios no nos la hará» 1; esto es, si nos castigamos a nosotros mismos, no seremos castigados por Dios; pues hay que satisfacer a la justicia divina en este mundo o en el otro. Se dice que el justo cae siete veces al día 2. Por eso mismo todas las personas virtuosas que viven todavía en la tierra tienen que entregarse a Dios para tomar…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B9 DE DICIEMBRE DE 1657página PDF 331
mal y falta a sus obligaciones! ¡Cuánto miedo ha de tener, si no persevera! Mis queridas hermanas, si hay algo que Dios se complace en mirar, es la observancia de las reglas; porque están compuestas por su espíritu, en el que han bebido los superiores; esto hace que, si cumplís la voluntad de Dios, que mira todo esto con complacencia y os concede nuevas gracias, podéis estar seguras de que todo el bien que cae sobre la Compañía…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B23 DE DICIEMBRE DE 1657página PDF 341
Asunto principal: Las Visitas Y La Obligación De Avisar A Los Superiores
Si así lo hacéis, mereceréis que Dios siga derramando sus bendiciones sobre vosotras y sobre toda la Compañía y cumpliréis aquel consejo del evangelio 3, que ordena que se preocupen los unos de los otros. Sed, pues, fieles a esto y Dios os bendecirá. «Cada una tendrá cuidado de avisar humilde y caritativamente». Sí, me olvidaba de esto. Hijas mías, cuando os sintáis obligadas a manifestar a los superiores o a la señorita Le Gras los defectos de…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B30 DE DICIEMBRE DE 1657página PDF 348
allí sin permiso del gobernador, hijas mías, pensad vosotras, que sois la esposas de Nuestro Señor, si tenéis motivos para recelar de todo cuando pudiera facilitar el ataque del enemigo contra vuestras almas. ¡Cómo! ¿No temerá una esposa de Nuestro Señor? Sí, hijas mías, sois sus esposas, y él ha querido declararse esposo vuestro. ¿De quién? De todas vosotras, que lo habéis dejado todo para seguirle. Pues mirad: él es un esposo celoso. «Yo soy un Dios celoso»,…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B30 DE DICIEMBRE DE 1657página PDF 351
sitio a una para mandar a otra, criticar esto o criticar las reglas, charlar dos o tres juntas y decir: «¿Por qué hacen esto? ¿Por qué aquello?», todo esto, hijas mías, es un mal muy grande. Si hubiera algunas que se pusieran a criticar las reglas y las órdenes de los superiores, hijas mías, ¡eso sería un mal muy grande! ¿Por qué, Padre, va a ser tan gran mal? ¿Tan importante es no guardar una regla? — Sí,…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B30 DE DICIEMBRE DE 1657página PDF 351
Y entonces empezará a mirar con recelo a los superiores y a las oficialas. Aquella mala impresión que le habéis dejado no se le borrará fácilmente, porque el diablo se la ha metido allí. Aquella pobre criatura se encontrará embarazada sin poder distinguir dónde hay pecado y dónde no lo hay. Y la razón de ello es que esa impresión que quedó en ella le hace ver dificultades en las cosas más fáciles. Y si ve a otra…
Repeticion OracionTexto de San VicenteTomo XI-A10 DE AGOSTO DE 1657página PDF 266
Asunto principal: La Oración
También es conveniente buscar las razones que nos mueven a abrazar dicha virtud, y detenernos en los motivos que más nos impresionan. Se pueden sacar de la sagrada escritura o de los padres; y cuando nos vengan a la memoria algunos pasajes de sus escritos sobre el tema de la oración, conviene rumiarlos en el espíritu; pero no es necesario ponerse a buscarlos, ni tampoco detenerse en muchos de esos pasajes; pues ¿de qué sirve detener el pensamiento…