CartaTomo IIpágina PDF 283
Esta obediencia tan grande hacía que se mostrase muy condescendiente con sus iguales e incluso con sus inferiores. Nunca contradijo a nadie. Se le hacía hablar de lo que uno quisiera, con tal que fuese de cosas edificantes, y dejaba con facilidad y prontitud lo que estaba haciendo para dedicarse a cualquier otra cosa que se le pidiera. Y lo más perfecto de todo es que obedecía siempre con sumisión de juicio, y esto durante toda su vida,…
CartaTomo IIpágina PDF 283
Aquel pobre hombre no se podía levantar por la mañana sin aumentar su debilidad, ni vestirse él sólo más que a duras penas; no dejaba por ello de acudir a la oración siempre que podía, aunque tuviese mucha necesidad de descanso, ya que apenas podía dormir por la noche a causa de su tos. Su celo le obligaba a hacer más de lo que podía Por eso le he visto a veces caer al subir las escaleras, sin…
CartaTomo IIpágina PDF 283
Sus males iban en aumento y sus fuerzas se debilitaban cada vez más; pero también crecía su paciencia, de forma que no sólo soportaba con ánimos y con resignación sus sufrimientos, sino que incluso se gozaba en ellos y deseaba sufrir más por nuestro Señor y por el prójimo. Esto es lo que le obligaba a decir y repetir con mucho afecto: « Domine, bonum mihi quia humiliasti me. ¡Bendito seas, Dios mío! ¡Qué bueno eres! Absit mihi…
CartaTomo IIpágina PDF 285
Los apuntes espirituales que sobre este tema se han encontrado después de su muerte en su carpeta, dan buen testimonio de ello; al parecer practicaba con toda puntualidad ciertos medios muy poderosos para conservar la castidad, aunque resultasen difíciles. Esto demuestra que tenía mucha razón el hermano Alejandro, enfermero, al decir en plena conferencia que había observado en su cuerpo señales de una castidad virginal. Sin embargo, su temperamento natural parecía muy contrario a ello; de aquí se…
CartaTomo IIpágina PDF 286
Sin embargo, aunque su humildad le obligó a dar algunas quejas amorosas de sus penas, podemos decir de él lo que el Espíritu Santo dice de Job: In his omnibus non peccavit 12, sino que se purificó en todo ello, como el oro en el crisol, ya que en todas esas ocasiones se resignaba por completo con la voluntad de Dios, sin poder disimularlo, por los actos frecuentes que se le veía hacer con tanto fervor. Aunque ya…
CartaTomo IIpágina PDF 288
en la bondad de Dios, la que le hacía sufrir con tanta alegría y obrar con tanto fervor. Era aquella fe tan intensa en la justicia divina la que le hacía temer tanto sus juicios y castigos. Era esta fe la que le hacía sentir tanto horror al pecado y tener tanto celo por la salvación de las almas. Era ella la que le metía tanto miedo de tener que rendir cuentas a Dios, especialmente por las almas…
CartaTomo IIpágina PDF 288
Yo mismo lo he reconocido también en varias ocasiones, especialmente una vez en que estaba muy preocupado por el proceso que los padres de san Víctor habían entablado contra nosotros a propósito de nuestro establecimiento en san Lázaro; ya estaba a punto de abandonar por completo esta casa para no tener que litigar; consulté sobre ello a varios personajes ilustres por diversos conceptos, que con todas sus razones no pudieron convencerme para que resistiese y defendiese nuestra causa;…
CartaTomo IIpágina PDF 290
Tres o cuatro días después de su llegada, empezó a guardar cama, y luego fueron fallándole cada vez más las fuerzas y teniendo cada vez más fatiga, dado que su enfermedad del pecho le oprimía más que nunca y de tal forma que, al cabo de pocos días, ni siquiera podía tenerse en pie ni servirse de sus miembros; más aún, empezó pronto con expectoraciones pulmonares. Tenía sin embargo todavía el ánimo despejado, mucho coraje y libre el…
CartaTomo IIpágina PDF 291
hacía de fe, de esperanza, de caridad, de contrición, de humildad, de sencillez, de obediencia y de conformidad con la voluntad de Dios eran otros tantos dardos inflamados que herían el corazón de los asistentes y les hacían derramar lágrimas. Era un segundo san Andrés; pues, lo mismo que aquel gran apóstol murió en la cruz donde estuvo durante dos días enteros clavado sin morir, predicando a los pueblos y rogándole a Dios por la salvación de las…
CartaTomo IIpágina PDF 291
Me sentía lleno de admiración al ver en él cosas tan contrarias y tan extremas en un mismo sujeto y en el mismo instante; al ver tan gran paciencia junto con tan grandes sufrimientos, tanta fuerza de espíritu junto con tan gran debilidad de cuerpo, una voz tan fuerte (sobre todo cuando hablaba de Dios) junto con tan graves molestias de pulmón, tanta vigilancia y atención a lo que se le decía junto con tan extraordinario sopor; pues,…
CartaTomo IIpágina PDF 291
Me impresionaba más todavía al ver en él una humildad tan profunda con una caridad tan elevada, un temor tan grande con una esperanza tan perfecta, una fe tan firme con una tentación tan fuerte, tanta contrición con tanta inocencia, tanta devoción con tanta desolación, tanta paciencia en medio de los dolores y finalmente tanta resignación con la voluntad de Dios al mismo tiempo que tantos motivos de mortificación interior y exterior. Pero lo que todavía me enternecía…
CartaTomo IIpágina PDF 339
Les he animado a cumplir con su deber, así como también al párroco que, mientras sigue aún magullado, se ha visto amenazado por su agresor para que no presente ninguna acusación, ya que tiene miedo de no evitar el castigo en este santo reino de piedad. Algunas personas de mucho peso y de muchos méritos, que han oído hablar de este asunto, me han dicho que ese sacerdote no debería acobardarse ni callar, que se trata del interés…