CartaTexto de San VicenteTomo IIp. 326
660 [634,II,326-354] A PEDRO DU CHESNE Padre: ¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros! Estoy seguro de que el motivo de la presente le producirá al principio cierta pena y tristeza, ya que se trata de comunicarle la pérdida que hemos sufrido de nuestro buen padre Pillé, pérdida que yo he sentido tan vivamente como no creo que lo haya hecho ninguno de los que conozco, ya que lo miraba como la dicha y la bendición…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 276
Se ordenó de sacerdote adscrito a Saint-Nicolas-des-Champs 2, donde llevó una vida muy edificante. El señor Gallemant, doctor de la Sorbona y persona muy virtuosa, al ver el celo con que aquel buen siervo de Dios se entregaba a la salvación de las almas y que lo único que pedía era trabajar más en ello, lo hizo vicario suyo en Nuestra Señora de las Virtudes 3, donde siguió trabajando como antes, desempeñando las funciones de párroco. Esto hizo…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 277
un juez del lugar y por los mismos religiosos, que intentaron un pro ceso en contra suya por haber fundado la cofradía del Rosario; no se puede explicar cuánto tuvo que sufrir y cuánta paciencia demostró al propio tiempo. Cualquiera que no hubiera tenido su virtud. Lo hubiera dejado todo; pero él, como buen pastor, se mostró constante y acabó venciendo a sus propios enemigos, y lo que es más, conquistando su mismo corazón, ya que luego no…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 277
El mismo se encargaba de enseñar el canto. No podía sufrir ninguna falta de modestia en la iglesia. Tan pronto se le veía venir, todos arreglaban su compostura. En una palabra, podía decir con todo derecho: Zelus domus Dei comedit me 4. Su casa era un albergue para los pobres transeúntes, a quienes acogía. Le gustaba mucho recibir allí a los religiosos, especialmente a los recoletos, a quienes recibía como ángeles que le enviaba Dios. Daba gusto ver…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 277
Apenas se enteraba de que alguno se ponía enfermo, se veía a este caritativo pastor dejar todos sus asuntos, y hasta su propia comida, para ir a socorrerlo. Y como su salud tan débil le inspiraba el temor de que no podría cumplir debidamente con su cargo, ya que sólo tenía un vicario, tomó uno más, aunque no estaba obligado a ello y le bastaba uno solo, ya que no dejaba de trabajar en todo lo que podía…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 280
Estaba como fuera de sí siempre que se le hablaba de ella; eso puede verse muy bien en una respuesta que le dio a uno de nuestros hermanos clérigos que, al preguntarle cómo se encontraba, el padre Pillé le dijo que era un inútil, que no era más que una carga para la casa. El otro, sin pensarlo mucho, le preguntó: «Entonces, padre, ¿es que quiere usted salirse?». Fue como si le hubiesen dado un puñetazo; no le…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 283
Esta obediencia tan grande hacía que se mostrase muy condescendiente con sus iguales e incluso con sus inferiores. Nunca contradijo a nadie. Se le hacía hablar de lo que uno quisiera, con tal que fuese de cosas edificantes, y dejaba con facilidad y prontitud lo que estaba haciendo para dedicarse a cualquier otra cosa que se le pidiera. Y lo más perfecto de todo es que obedecía siempre con sumisión de juicio, y esto durante toda su vida,…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 283
Aquel pobre hombre no se podía levantar por la mañana sin aumentar su debilidad, ni vestirse él sólo más que a duras penas; no dejaba por ello de acudir a la oración siempre que podía, aunque tuviese mucha necesidad de descanso, ya que apenas podía dormir por la noche a causa de su tos. Su celo le obligaba a hacer más de lo que podía Por eso le he visto a veces caer al subir las escaleras, sin…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 283
Sus males iban en aumento y sus fuerzas se debilitaban cada vez más; pero también crecía su paciencia, de forma que no sólo soportaba con ánimos y con resignación sus sufrimientos, sino que incluso se gozaba en ellos y deseaba sufrir más por nuestro Señor y por el prójimo. Esto es lo que le obligaba a decir y repetir con mucho afecto: « Domine, bonum mihi quia humiliasti me. ¡Bendito seas, Dios mío! ¡Qué bueno eres! Absit mihi…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 285
Los apuntes espirituales que sobre este tema se han encontrado después de su muerte en su carpeta, dan buen testimonio de ello; al parecer practicaba con toda puntualidad ciertos medios muy poderosos para conservar la castidad, aunque resultasen difíciles. Esto demuestra que tenía mucha razón el hermano Alejandro, enfermero, al decir en plena conferencia que había observado en su cuerpo señales de una castidad virginal. Sin embargo, su temperamento natural parecía muy contrario a ello; de aquí se…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 286
Sin embargo, aunque su humildad le obligó a dar algunas quejas amorosas de sus penas, podemos decir de él lo que el Espíritu Santo dice de Job: In his omnibus non peccavit 12, sino que se purificó en todo ello, como el oro en el crisol, ya que en todas esas ocasiones se resignaba por completo con la voluntad de Dios, sin poder disimularlo, por los actos frecuentes que se le veía hacer con tanto fervor. Aunque ya…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 288
en la bondad de Dios, la que le hacía sufrir con tanta alegría y obrar con tanto fervor. Era aquella fe tan intensa en la justicia divina la que le hacía temer tanto sus juicios y castigos. Era esta fe la que le hacía sentir tanto horror al pecado y tener tanto celo por la salvación de las almas. Era ella la que le metía tanto miedo de tener que rendir cuentas a Dios, especialmente por las almas…