A LAS DAMAS DE LA CARIDAD
Les ruego muy humildemente que me concedan esta gracia y que estén seguras de que, si Dios quiere escuchar las oraciones que le ofrezco y le ofreceré continuamente por ustedes, se sentirán consoladas y protegidas con su especial protección, en medio de las comunes aflicciones con que su divina Majestad quiere probarnos. Ya sabrán ustedes cómo Dios me ha dado la ocasión de ir a visitar las casas de nuestra pequeña compañía, a las que me dirijo con…