JUAN SANTIAGO OLIER A SAN VICENTE
Estoy gimiendo con ellos, pues, gracias a su bondad, he podido ver bastantes pueblos para conocer las penas y los males que padecen, alejados de París. Me pongo a sus pies, junto con ese buen párroco, y le pido esta gracia, ahora que está usted libre de cadenas y nosotros estamos encadenados; acuérdese de nosotros, cuando esté en su reino. Utilizo las palabras de la Escritura y la de esos pobres cautivos delante de José, que por su…