A LUISA DE MARILLAC
Santa Juana Francisca de Chantal hizo cuatro viajes a París: el 6 de abril de 1619 para fundar el priMer monasterio de la Visitaci6n de 335
Tema vicentino · Personas e historia
16 referencias en textos de San Vicente.
16 referencias
Santa Juana Francisca de Chantal hizo cuatro viajes a París: el 6 de abril de 1619 para fundar el priMer monasterio de la Visitaci6n de 335
En 1641, había muerto la señora Goussault. En 1628, Luisa de Marillac no tenía a la «buena Bárbara» consigo. La fecha de 1619 está demasiado lejos; san Vicente no conocía todavía a Luisa de Marillac. También el tercer viaje presenta alguna dificultad, porque el 21 de julio de 1635 Luisa de Marillac estaba en Beauvais después de una larga temporada (cfr. carta 201) y su ausencia se prolonga debido a la visita de las Caridades de Oise. Ahora…
reunión 4 en Santa María de la ciudad, adonde tengo que ir necesariamente. Ya recibirá usted otras muchas quejas de las oficiales de la caridad, si sigue viviendo, como espero. En la oración fúnebre de la difunta madre de Chantal se nos predicaba ayer que una de sus religiosas le estuvo dirigiendo injurias durante veinte años 5. ¡Ay señorita! ¡cuánto cuesta hacer el bien en el espíritu de Jesucristo! Adiós. Soy s. s. V. D . Dirección: A…
que le ha indicado el señor párroco de Saché 3 Y sobre esa buena señorita que le ha enviado la Providencia, junto con esos humildes sentimientos de sí misma que le da nuestro Señor!. No conviene que enviemos a Nanteuil a ninguno de los de aquí. Bastará con que vaya nuestra querida hermana Isabel, si encuentra alguna oportunidad. 2.º Acuérdese del uso que hizo nuestra digna Madre de Chantal de los injuriosos reproches que le dirigió una hermana…
1468 [1405,IV ,253-254] A LUISA DE MARILLAC Sábado a las 4. [Septiembre de 1651] 1 Señorita Le doy humildemente las gracias por las incomparables ayudas corporales y espirituales que me ha prestado, así como sus hijas, y le pido a Nuestro Señor que sea él su recompensa; por su amor es por lo que lo han hecho ustedes. Tomo parte en su dolor por la enfermedad de su hijo. Esperemos que Nuestro Señor lo conserve, tal como se…
Ha sido hecha en presencia del superior con el consentimiento de toda la comunidad, del de su superior, del de la superiora de la casa de aquí, a la que tuvieron que hacer muchas súplicas hasta que le permitió marcharse a usted; que es usted libre, y no necesaria, en el sitio en que está; y que todo esto está en conformidad con sus costumbres, con el santo concilio de Trento, con el parecer de nuestra bienaventurada madre…
Aunque más de una vez habla en sus cartas de la pretendida posesión y curación de la señorita de Atri, la madre Angélica Arnauld pasa en silencio la intervención de san Vicente. Le escribía a M. Maquet el 29 de junio de 1637: «No olvide a la señorita de que he hablado, que sigue en el miserable estado de antes» (Lettres de la Rérvérende Mere Marie-Angelique Arnauld, abbesse et réformatrice de Port-Royal. Utrecht 1742, 3 vol., en 12º,…
visitado hace mucho tiempo. Las de aquí 6 ó viven también en olor y suavidad y ciertamente con motivo. No podría imaginarse, mi querida madre, cómo aparece el espíritu de Nuestro Señor en la madre 7 y en la depuesta 8, Y qué bien marcha el resto de la casa, vistas las dificultades que hubo en el pasado. Bien, mi querida madre, permítame que le pregunte si su bondad sin igual me concede todavía la felicidad de gozar…
Ya lo verá, en efecto, cuando conozca a esos dos que enviamos 5; y esto es lo que me consuela, ya que rogará a Dios por nosotros con más compasión de nuestra miseria; y como le he dicho todo esto con lágrimas en los ojos, viendo la verdad de cuanto le digo y las abominaciones de mi pobre alma, le suplico, mi querida madre, que ofrezca a Dios mi confusión por ello y la confesión que le hago…
Vuelvo de nuevo a sus misioneros 6 y le diré, mi querida madre que me parece que Dios le ha concedido un discernimiento de ellos tan claro, a pesar de haberlos visto una sola vez, como si los hubiese educado usted misma. ¡Mi querida madre! Es usted mi madre y la suya, y los considero felices por la dicha que tienen de estar a su lado, considerándome igualmente dichoso por tantos favores como me concede su caridad. Soy,…
y teniendo en cuenta solamente la voluntad de Dios, a quien someto mi voluntad y mi juicio, sin dudar de que es esa la voluntad de Dios, ya que es la de nuestra digna madre, que es tan madre mía como si fuera la única, a quien honro y amo con más ternura que jamás hijo alguno tuvo para con su madre después de nuestro Señor; y me parece que este afecto llega hasta el punto de que…
V ICENTE DEPAUL sacerdote de la Misión En nombre de Dios, mi dignísima madre, el último punto de esta carta se lo digo solamente al corazón de mi querida madre y a nadie más. Dirección: A la reverenda madre de Chantal, superiora del primer monasterio de las hijas de Santa María de Annecy, en Annecy.
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