CartaTexto de San VicenteTomo II26 de julio de 1640página PDF 70
El padre Dufestel, superior de Troyes, me ha pedido que le permita entrar, junto con el padre Perceval, que llegó anteayer para eso, y entrarán en él mañana por la tarde; también está allí el padre Savinier. Siguen continuamente las limosnas para Lorena, gracias a Dios. Se han recogido para las ciudades de Toul, Metz, Verdun, Nancy y Bar, para Saint-Mihiel y para Pont-á-Mousson, donde la miseria es tan grande que no se puede ni imaginar. El padre…
CartaTexto de San VicenteTomo II9 de agosto de 1640p. 89
489 [468,II,89-91] A LUIS LEBRETON París, 9 de agosto de 1640 Padre: ¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros! Le envío por fin la vida de san Venerando 1, que me había pedido. No le puedo enviar todavía la carta del señor nuncio 2, ya que no me he atrevido a verlo por las razones que le indiqué 3. Podré hacerlo a su regreso a la corte. Hemos pagado la letra de cambio de trescientas libras,…
CartaTexto de San VicenteTomo II1 de octubre de 1640página PDF 100
Padre 4, Le dio también gracias a Dios por haberlo sacado de la masa corrompida del mundo desde hacía ocho o diez años y por haberle hecho vivir una vida más retirada. Le dio gracias además por la gloria que había dado a san Juan, patrono de su Orden, y a todos los bienaventurados religiosos y pidió perdón por no haber vivido como un verdadero religioso; y en medio de todo esto, que repetía con frecuencia, manifestaba frecuentemente…
CartaTexto de San VicenteTomo II9 de octubre de 1640página PDF 106
Lo mejor sería que pudiese usted tener una casita, si es posible poner alguna capilla. Ha hecho usted bien en el caso de ese buen eclesiástico de Béarn. Ellos no han dado ninguna misión, a no ser uno de ellos con nuestro buen padre Brunet, y otro la mitad de una; y me parece que no hay más de veinte mil o treinta mil personas en todo el Béarn; lo mejor será que se oponga usted a ello,…
CartaTexto de San VicenteTomo II9 de octubre de 1640página PDF 107
de que le escribió el padre Perdu, o yo mismo en su nombre. No me acuerdo ahora de qué grado es el impedimento. Le doy las gracias con toda humildad por el cuidado tan exquisito que ha puesto en el asunto de las religiosas de Chanteloup 5 de las que le escribió el señor Feret 6. Un sacerdote gascón, que ha marchado a Roma para las bulas del señor obispo electo de Comminges 7, ha recibido el mismo…
CartaTexto de San VicenteTomo II9 de octubre de 1640página PDF 107
El difunto señor primer prior de Francia 8 lo utilizaba para que administrase sus bienes y su casa y él se portó realmente con todo esmero, empleando su talento y aumentado las rentas, que se tienen muy en cuenta en dicha Orden, y sin que nadie se quejase lo más mínimo, que yo sepa. Por lo demás, es un hombre piadoso y no deja ningún día de celebrar la santa misa. Si algún religioso ha dicho algo de…
CartaTexto de San VicenteTomo III1 de diciembre de 1640página PDF 32
tenerlo en cuenta en la nuestra. Aquí hay pocos que lo [conozcan]. No recuerdo si le hablé de la partida del padre Le Soudier 5 para Salé, que está en Africa, más allá del estrecho, en el Océano, y cómo los religiosos reformados de san Benito nos han echado de Saint-Méen, por decreto del parlamento. Acabo de recibir una carta del señor obispo de Saint-Malo 6, en la que me dice que los nuestros han vuelto a su…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A5 DE JULIO DE 1640página PDF 21
Asunto principal: La Vocación De Hija De La Caridad
estado que los hace más agradable a Dios, de forma que no haya nada en ellos que le pueda disgustar. Dos clases de personas en el mundo pueden permanecer en este estado: las primeras están en su ocupación y solamente se preocupan en el cuidado de su familia y en la observancia de los mandamientos; las segundas son aquellas a las que Dios llama al estado de perfección, como los religiosos de todas las Ordenes y también aquellos…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A5 DE JULIO DE 1640página PDF 23
Asunto principal: La Vocación De Hija De La Caridad
plantearon dos cuestiones; en primer lugar, si ofendían a Dios quejándose de sus compañeras unas con otras. El Padre Vicente respondió que nada rompía tanto la unión y la caridad como este defecto, y que antiguamente, en una comunidad, cuando los religiosos se visitaban su primera palabra era: «Hermano dígame alguna buena palabra que me edifique». Igualmente, añadió nuestro veneradísimo Padre, cuando os visitéis, cuidad de no decir nada que os escandalice. Si sois Hijas de la Caridad,…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A5 DE JULIO DE 1640página PDF 23
Asunto principal: La Vocación De Hija De La Caridad
Sobre el primer punto, el Padre Vicente, nuestro veneradísimo superior nos hizo ver que estos desahogos son contagiosos y que las hermanas que se consuelan de esta forma comunican su mal a las demás y quizás las hieren de muerte. Si éstas murmuran y salen de la Caridad, las que les han desedificado con sus malas conversaciones tendrán que responder ante Dios de toda la gloria que ellas le hubieran dado, de todo el servicio que ellas hubieran…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A19 DE JULIO DE 1640página PDF 30
Asunto principal: La Vocación De Hija De La Caridad
San Francisco lo sabía muy bien, cuando decía a veces a uno de sus hermanos: «Vayamos a predicar», y luego se contentaba con ir a pasear por la ciudad con él; y como, a la vuelta, el hermano le dijese: «No habéis predicado». «Sí, hermano mío, le respondió el santo; porque nuestro porte y nuestra modestia eran una predicación para este pueblo». Sed pues modestas, hijas mías, por favor, y trabajad intensamente en vuestra perfección. No os contentéis…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A19 DE JULIO DE 1640página PDF 31
Asunto principal: La Vocación De Hija De La Caridad
nos religiosos que se entregaban así por entero a Dios, le preguntaron si, en nuestra Compañía, no podría haber hermanas admitidas a hacer semejante acto. Su caridad nos respondió de esta manera: Sí, desde luego, hermanas mías, pero con esta diferencia: que los votos de esos buenos religiosos son solemnes, y no pueden ser dispensados de ellos ni siquiera por el Papa; pero, de los que vosotras podéis hacer, el obispo podría dispensar. Sin embargo, valdría más no…