ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A13 DE FEBRERO DE 1646página PDF 220
Esto me tocó sensiblemente el corazón; no dejé de decirlo en el sermón con gran sentimiento, y Dios, tocando el corazón de los que me escuchaban, hizo que se sintieran todos movidos de compasión por aquellos pobres afligidos. Después de comer se celebró una reunión en casa de una buena señorita de la ciudad, para ver qué socorros se les podría dar, y cada uno se mostró dispuesto a ir a verlos, consolarlos con sus palabras y ayudarles…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A13 DE FEBRERO DE 1646página PDF 223
Os ruego, hijas mías, que atendáis mucho a lo que esto os obliga. Si no fuese Dios, hijas mías, el que realiza lo que se ve en vuestra vocación, ¿podría suceder que una mujer abandonase su país, sus padres, y los placeres del matrimonio, si podemos decir que los tiene, sus pequeñas comodidades, las diversiones que se tienen con las amigas, para venir a un lugar que nunca había visto, con otras mujeres de países lejanos, para entregarse…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A19 DE AGOSTO DE 1646página PDF 244
Asunto principal: La Práctica Del Respeto Mutuo Y De La Mansedumbre
Pero esas mujeres que se entregan a Dios en vuestra Compañía, lo hacen para estar unas veces entre enfermos llenos de infecciones y de llagas y con frecuencia de humores molestos, otras veces con unos pobres niños a los que hay que hacerles todo, o entre unos pobres galeotes cargados de cadenas y de pesares; y vienen a someterse a otras personas que no conocen, para estar en esta clase de ocupaciones bajo la obediencia. ¿Y no estimarías…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A30 DE MAYO DE 1647página PDF 280
Asunto principal: Las Reglas
¿Sabéis, hijas mías, cuál es un motivo poderoso para abrazar vuestras reglas? Vosotras mismas lo habéis dicho; es que Dios se las ha inspirado a los superiores para que os las den a vosotras. Habéis dicho que Dios era quien las había hecho. No sois vosotras las que habéis dicho esto; es san Pablo, hijas mías: «Todo bien, dice este gran santo 1, viene de Dios»; nada se hace por Dios que no sea él mismo quien lo…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A1 DE MAYO DE 1648página PDF 352
Asunto principal: El Buen Uso De Las Instrucciones
Así pues, mis queridas hermanas, en primer lugar, las conferencias son del tiempo de Jesucristo; en segundo lugar, que cuando estamos reunidos para tenerlas, él está en medio de nosotros, para darnos a conocer y hacernos apreciar la estima en que hemos de tener su santa palabra. A una buena mujer que le decía:-«Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron», respondió: «Más felices son aquellos que escuchan mi palabra y la guardan» 6,…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A31 DE MAYO DE 1648página PDF 376
Asunto principal: La Oración
otras mismas y nos hace amar a Dios y al prójimo; pero no sabemos hacerla. Somos unas pobres mujeres que apenas sabemos leer, al menos algunas. Estamos a gusto en la oración, pero no comprendemos nada, y creemos que sería mejor que no estuviéramos allí. Enséñenos». Los discípulos, hijas mías, decían a nuestro Señor: «Enséñanos, dinos cómo hay que orar» 16, Y nuestro Señor les dice: «Decid: Pater noster, qui es in caelis» 17. Y vosotras, mis queridas…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A31 DE MAYO DE 1648página PDF 379
Asunto principal: La Oración
dita sobre lo que se ha leído. Otros grandes personajes la imitan y realizan grandes progresos. Otro medio, hijas mías, que os servirá mucho para la oración, es la mortificación. Son como dos hermanas tan estrecha mente unidas que nunca van separadas. La mortificación va primero y la oración la sigue; de forma, mis queridas hijas, que si queréis ser mujeres de oración, como necesitáis, tenéis que aprender a mortificaros, a mortificar los sentidos exteriores, las pasiones, el…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A31 DE MAYO DE 1648página PDF 379
Asunto principal: La Oración
Le doy gracias de todo corazón porque nos ha hecho pobres y en la condición de aquellos que, por su bajeza, pueden esperar llegar al conocimiento de su grandeza, porque ha querido que la compañía de Hijas de la Caridad se compusiese de mujeres pobres y sencillas, pero capaces de esperar la participación de los misterios más secretos. Le doy gracias por todo ello y le suplico que sea él su propia gratitud, y a ti, Jesucristo, salvador…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A28 DE JULIO DE 1648página PDF 381
Asunto principal: El Espíritu Del Mundo
Sobre el segundo punto, me parece que el espíritu del mundo es un espíritu libertino y ambicioso, que no pretende más que darse gusto a sí mismo. Un medio muy eficaz es la frecuencia de los sacramentos, que nos unen con Dios y por consiguiente nos separan del espíritu del mundo. Otro medio consiste también en considerar nuestro hábito, que es pobre y de una forma muy distinta de la del mundo. Por tanto, tenemos que estar muy…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A28 DE JULIO DE 1648página PDF 386
Asunto principal: El Espíritu Del Mundo
El espíritu del mundo, según san Juan, consiste en la codicia de los ojos, la concupiscencia de la carne y la soberbia de la vida 5. Estas tres cosas son las fuentes fatales y desventuradas de donde parten todos los demás canales que conducen al alma a su pérdida infalible. Para considerar mejor su enormidad, hermanas mías, fijaos un poco en cuál fue el espíritu de Jesucristo. El no era rico, como se ve cuando les dice a…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A28 DE NOVIEMBRE DE 1649página PDF 435
Asunto principal: El Amor Al Trabajo
cansar su divina cabeza 3, en la que habitaba la eterna sabiduría. Vivía entonces de las limosnas que le daban la Magdalena y las demás piadosas mujeres que le seguían para escuchar sus sermones. Iba a casa de los que le convidaban y no dejaba de trabajar día y noche, a cualquier hora, yendo adonde sabía que había algunas almas que ganar, o bien un enfermo para darle la curación del cuerpo, y luego la del alma. De…
CartaTexto de San VicenteTomo IV2 de septiembre de 1650página PDF 73
ciendo que coincidan los ingresos con los gastos, no queda más remedio que hacer suposiciones, como las hacen en algunas compañías; y esas suposiciones pueden perjudicar y constituir un pecado. Le dije todo esto al señor arzobispo de París y se lo escribo a usted, para que se sirva usted de estas razones cuando surja la ocasión. Todavía no he tenido tiempo para examinar su reglamento de la Caridad; le diré entretanto que, por lo que se refiere…