A ANTONIO PORTAIL, SACERDOTE DE LA MISION, EN MARSELLA
Nuestra casa es demasiado pobre para mantener los sacerdotes que serían necesarios para cantar y para hacer todo eso que piden dichos señores. Dígales que haremos lo que podamos, y seguramente con más acierto de lo que ellos esperan. Después de esto, no tenemos por qué empeñarnos en penetrar en sus intenciones para el futuro; aunque veamos en ellos tanta circunspección en los comienzos, no por eso hemos de imaginarnos que intentan controlar lo espiritual, sino solamente hacer…