A BERNARDO CODOING, SUPERIOR DE RICHELIEU
¿Ha mandado usted ya hacer en su habitación la clausura que debería servir para sus reuniones, tal como lo vimos conveniente cuando estuve en Nantes? Si ya está hecha, ¿no podrían tener todos los días un rato de recreo? Le ruego que me lo indique. Entretanto, apruebo su discreción al dar un poco de libertad a las hermanas para reír y hablar cuando se presente la ocasión, si es que no pueden disponer ustedes de un rato para…