A JUAN FRANCISCO DE GONDI, ARZOBISPO DE PARIS
Y para poder proporcionar más hermanas a todos estos lugares y a los demás que las piden, dicha señorita está educando en su casa otras muchas, ya que tiene de ordinario más de treinta, a las que utiliza para instruir a las niñas pobres que van a la escuela en su casa, para visitar a los enfermos de la parroquia y llevarles el alimento y las medicinas, para cuidar de ellos, para curar los males de los pobres…