A LUIS LEBRETON
Dios ha dispuesto de nuestro querido padre Montevit, a quien conoció usted en el seminario. Su muerte tuvo lugar en Bar-le-Duc, con fama de santidad, en el colegio de los jesuitas, que hicieron el favor de acogerlo en su casa, junto con los demás padres, cuando trabajaba por el alimento corporal y espiritual de quinientos o seiscientos pobres, que lo acompañaron al sepulcro de dos en dos, con cirios en las manos, llorando la muerte de su querido…