LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE
Las reflexiones que he hecho sobre ello (que aumentan mi dolor) han sido la causa de que no haya sentido en esta ocasión el consuelo que Dios me da por medio de su caridad. Si usted cree que la divina Providencia le ha dado el gobierno de mi vida, en nombre de Dios, mi queridísimo padre, no me abandone usted en esta necesidad; si no, haga el favor de darme a conocer mi engaño, para que no muera…