A LUISA DE MARILLAC
Era una mansión realmente principesca, que conocía toda la alta sociedad. La señora de Liancourt recibió allí más de una vez a Luisa de Marillac, a la que llamaba su querida amiga. Le ayudó mucho en sus obras de caridad, secundó el celo de Adriano Bourdoise y tomó bajo su protección a las Hijas de la Providencia. Pascal, Arnauld y Le Maistre de Sacy acabaron ganándola para el 327