CARTA DE G. PLUYETTE A SAN VICENTE
¡Y ahora ha caído enferma esa buena señorita! In nomine Domini! Hay que adorar la sabiduría de la providencia divina en todo esto. No se la recomiendo, señor; su carta me hace ver cómo le ha llegado al corazón, y es también eso mismo lo que ella me escribe. Me gustaría estar en ese lugar para liberarle de la preocupación que por ella tiene su bondad y de las molestias que le causa. Nuestro Señor desea añadir el…