A JUAN MARTIN
en Estocolmo, sin poder oír misa desde hace tres meses. En nombre de Dios, padre, ponga los ojos de su compasión en esos pobres católicos que carecen de toda ayuda espiritual, en el caso de que la reina lo vea bien y el padre Guillot siga con los deseos que Nuestro Señor le ha dado de ir a servirle en aquel país. Esto es, padre, todo lo que puedo decirle de momento. Pido a Dios que bendiga a…