CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 280
Se le ha oído decir con frecuencia: «Si tuviera un poco de salud, solicitaría que me admitieran en el número de seminaristas, para servir y obedecer allí como el más pequeño de todos; como desgraciadamente no puedo hacerlo, procuro suplir este defecto con mis humildes servicios». Les decía muchas veces a los hermanos del seminario: «¡Qué felices sois al tener una ocasión tan hermosa para perfeccionaros! ¡Nosotros no la tuvimos en nuestros tiempos! ¡Animo, pues, hermanos míos! Todo…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 282
Entre otras cosas se ha recordado que un día le mandaron a ayudar al hermano Alejandro, que estaba por entonces encargado de la despensa; lo hizo con tanto gusto que el propio hermano nos dijo que nunca había visto semejante sumisión de voluntad y de juicio, obedeciéndole como si hubiera sido un muchacho, a pesar de que era sacerdote y de mucha edad. Otro día le pidió insistentemente a uno de los hermanos de la cocina que le…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 282
Se contentaba con arreglar las sillas de los señores ordenandos, diciendo que ése era todo el servicio que les podía hacer, aunque la verdad es que era bastante capaz y tenía mucha experiencia en estas materias. Y lo más digno de interés es que, al decir eso con los labios, guardaba los mismos sentimientos en el corazón, que es en lo que consiste la verdadera humildad. Su obediencia corría parejas con su humildad. No hacía nunca nada sin…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 283
Esta obediencia tan grande hacía que se mostrase muy condescendiente con sus iguales e incluso con sus inferiores. Nunca contradijo a nadie. Se le hacía hablar de lo que uno quisiera, con tal que fuese de cosas edificantes, y dejaba con facilidad y prontitud lo que estaba haciendo para dedicarse a cualquier otra cosa que se le pidiera. Y lo más perfecto de todo es que obedecía siempre con sumisión de juicio, y esto durante toda su vida,…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 284
Y aunque estas cosas parecen insignificantes a juicio de los hombres, el espíritu con que las hacía las agrandaba a los ojos de Dios y de los ángeles Era grande su sencillez, no una sencillez boba o rústica, sino la sencillez santa de las palomas; una sencillez que servía para perfeccionar sus otras virtudes. Su caridad era sencilla, su humildad sencilla, su obediencia sencilla, su paciencia sencilla, y así en todo lo demás; porque nunca había en ellas…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 287
Nunca pondríamos fin a la narración de sus virtudes. Bastará con decir solamente que no me acuerdo haber observado nunca en él ningún vicio, ni he oído decir que tuviera alguno; más aún, en él he observado únicamente mucha virtud y todos lo han considerado, lo mismo que yo, como un espejo de devoción, de paciencia, de humildad de obediencia, de caridad y de toda clase de virtudes. No puedo dejar de recordar el aprecio que le tenía…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 290
Puedo decirle que en los diez o doce últimos días de su vida, hizo y renovó los actos interiores y exteriores de todas las virtudes que hemos comentado, especialmente de fe, temor de Dios, esperanza, caridad. contrición, humildad, obediencia, paciencia, resignación y conformidad con la voluntad de Dios, y que hizo intensive en su muerte lo que había hecho extensive en su vida: quiero decir que, si hizo en su vida muchos actos de virtud, verbigracia a tres…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 291
hacía de fe, de esperanza, de caridad, de contrición, de humildad, de sencillez, de obediencia y de conformidad con la voluntad de Dios eran otros tantos dardos inflamados que herían el corazón de los asistentes y les hacían derramar lágrimas. Era un segundo san Andrés; pues, lo mismo que aquel gran apóstol murió en la cruz donde estuvo durante dos días enteros clavado sin morir, predicando a los pueblos y rogándole a Dios por la salvación de las…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 291
Me impresionaba más todavía al ver en él una humildad tan profunda con una caridad tan elevada, un temor tan grande con una esperanza tan perfecta, una fe tan firme con una tentación tan fuerte, tanta contrición con tanta inocencia, tanta devoción con tanta desolación, tanta paciencia en medio de los dolores y finalmente tanta resignación con la voluntad de Dios al mismo tiempo que tantos motivos de mortificación interior y exterior. Pero lo que todavía me enternecía…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 293
que a la primera tentación o descontento se ponen a pensar en salirse, verán aquí cuánto caso hay que hacer de la gracia que Dios les ha concedido de ser misioneros. Los que murmuran diciendo que no valen para predicar, para confesar o para las demás funciones de la Misión debido a su enfermedad o a sus molestias de cuerpo o de espíritu, o porque se les deja en la casa para dedicarse a algo que no les…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 293
Al hacer esto, hemos de esperar por su intercesión grandes favores del cielo en esta vida para poder luego gozar con él de la gloria en la otra. Dios nos conceda esa gracia, por los méritos de nuestro Señor y de su santa Madre, en cuyo amor soy su muy humilde y muy obediente servidor. V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión San Lázaro, primer día del año 1643. Dirección: Al padre du Chesne, superior de los…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 293
661 [636,II,356-357] A UN SACERDOTE DE LA MISION Le abrazo con todo el cariño de mi alma, considerando que la suya se ha ofrecido continuamente como víctima a la mayor gloria de su soberano Señor, que trabaja por su perfección y por la salvación del prójimo. ¡Dios mío, padre! ¡Qué felices son los que se entregan a él sin reservas para llevar a cabo las obras que hizo Jesucristo y para practicar las virtudes que él practicó, como…