A UN SACERDOTE DE LA MISIÓN 1
ni a ninguno de los suyos, ni tampoco la barca que se hundió, ni que venda usted la leña del puente, sino que deje todas esas cosas tal como están, hasta que veamos qué pasa con el asunto que le tiene en suspenso. Si se presenta algún sacerdote para hacer el retiro, hará bien en recibirle; nadie podrá decir nada en contra de ello. Hay que dejar que siga hablando y actuando el joven señor de Lorthon, que…