UN SACERDOTE 1 A SAN VICENTE
En verdad, no creo que haya en la Iglesia de Dios nada más edificante ni más digno de los que llevan en sí el carácter y el orden de Jesucristo. Es menester rogar a Dios que conceda la infusión de su espíritu de perseverancia a un designio tan provechoso para el bien de las almas, a las que muy pocos de los que se dedican al servicio de Dios se consagran como deben. 21 [21,I,36-37] LUISA DE MARILLAC…