A LUISA DE MARILLAC
salvación de las almas que ha dado a su madre y de la gracia que le ha confiado para ello, a pesar de ser tan pobre y ruin. Le doy además gracias a Nuestro Señor porque ha conservado a su buena hija enferma en San Luis. No puede creer, señorita, cuánta consolación siento por todo. ¿Qué diré de la proposición del señor Drouard? 1 Ciertamente me parece llena de piedad y es de desear que tenga buen éxito,…