A LUISA DE MARILLAC
de nosotros, y no habiendo tenido el honor de darle respuesta por entonces, debido a que me fui aquellos días a los pueblos, me he propuesto hacerlo ahora; y le diré, Monseñor: primero, nosotros estamos por entero bajo la obediencia de nuestros señores los prelados de ir a todos los lugares de sus diócesis adonde quieran enviarnos a predicar, catequizar y hacer que el pobre pueblo haga la confesión general; para enseñar toda la oración mental, la teología…