Obras Completas · tomo VI

Correspondencia VI

1656-1657 · 597 páginas · 285 documentos.

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A UN SACERDOTE DE LA MISIÓN 1

Inmediatamente subí a una chalupa para ir a visitarle y, encontrándole dispuesto para ir a tierra, le mandamos llevar a una cabaña que se hizo expresamente para él, con un muchacho para que le sirviera; allí estuvo cinco o seis lías, pero en vez de encontrar alivio su mal fue empeorando, con lo que le entraron deseos de recibir el Santísimo Sacramento. Fuimos entonces el Padre Prévost y yo a celebrarle la santa misa. Y dos días después…
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A UN SACERDOTE DE LA MISIÓN 1

grande mi tristeza, aunque me consuela no poco el recuerdo de su santa vida y de sus hermosas virtudes, que le han hecho conocer la corona del martirio, como realmente puede llamarse la muerte de un misionero, que había hecho voto antes de entrar en la (como él mismo me dijo) de ir a sacrificarse más allá de los mares por la salvación de las almas y la mayor gloria de Dios. La verdad, Padre, es que me…
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A UN SACERDOTE DE LA MISIÓN 1

Me suplicaba con frecuencia que acudiera a su lado para hablarle de Dios. Se confesaba con frecuencia. Tenía también una gran preocupación por la salvación de los demás y mucho celo por las almas, como demostró antes de su enfermedad, ocupándose todos los días de tener la lectura espiritual públicamente en cubierta, dirigiendo exhortaciones y pláticas catequísticas, oyendo confesiones, charlando unas veces con unos y otras con otros para disponerles a vivir mejor. Por este motivo, durante nuestra…
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A UN SACERDOTE DE LA MISIÓN 1

nadie en el mundo que tuviera que dar tantas gracias a tan alta Señora como él. ¿Y qué decir de su mansedumbre, tan grande que daba gozo ver su amable semblante? Por eso el contramaestre del barco en que murió me decía: «He viajado por Italia, por España, por Francia, y en ninguna parte he visto un hombre con tanta mansedumbre como al Padre de Belleville; le aseguro que no he conocido a nadie que apreciase tanto la…
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A UN SACERDOTE DE LA MISIÓN 1

La primera fue cuando algunos de los de su barco entraron en un pequeño navío inglés que estaba en la rada y se llevaron parte de las mercancías que había allí. El Padre de Belleville habló con el capitán con tanta firmeza y le puso las cosas tan negras que inmediatamente dictó orden a sus oficiales de devolverlo todo; aquello llenó de alegría a los ingleses que ordenaron disparar cuatro o cinco cañonazos en acción de gracias. La…
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A UN SACERDOTE DE LA MISIÓN 1

asegurado que parte de las confituras que le llevaban durante su enfermedad las hacía distribuir entre los demás enfermos. Era un hombre realmente pacífico. Y creo que, como sabía mantenerse tan bien en paz con Dios, con el prójimo y consigo mismo, por eso adquirió una resignación heroica a la voluntad divina. Pues, a pesar de sus enormes deseos de ir a trabajar y a sacrificarse por la conversión de los pobres salvajes de Madagascar, fue siempre sin…
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A UN SACERDOTE DE LA MISIÓN 1

Era tan obediente que no se negaba a nada de lo que le ordenaba el cirujano, tomando sin ninguna repugnancia todo cuanto le presentaban. Jamás, durante toda su enfermedad, me habló de su padre, ni de su madre, ni de sus hermanos, ni de su patria, pues estaba totalmente desprendido de sus parientes y de su país. Sus conversaciones, no sólo durante su enfermedad, sino también cuando estaba sano, eran de Dios y para Dios. Los de su…
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A UN SACERDOTE DE LA MISIÓN 1

Diré todavía algunas palabras de su continua paciencia durante su larga enfermedad, que le hacía sufrir tremendos dolores. Paso por alto que se veía privado de los alimentos necesarios que no se encuentran de ordinario en el mar; sin embargo, conservaba siempre el rostro sereno y demostraba estar siempre contento, animando a los que acudían a visitarle y que se acongojaban por su salud. Finalmente, su perseverancia en obrar bien y en sufrir con resignación hasta la muerte…
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A UN SACERDOTE DE LA MISIÓN 1

Todos los del barco Armando sintieron mucho la muerte de su buen pastor; su aflicción creció más todavía al ver morir poco después a cinco o seis de la tripulación que, por no tener sacerdote, se vieron obligados a morir sin confesión, aunque no sin contrición. Cuando llegamos al cabo de Buena Esperanza, el señor almirante y todos los capitanes se decidieron a enviar al fuerte Dauphin solamente el barco Armando, y que los otros tres barcos se…
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A UN SACERDOTE DE LA MISIÓN 1

nes, con tanto éxito que algunos que habían dejado diez pascuas sin cumplir, e incluso algunos quince y dieciséis años sin confesarse, me confesaron que Dios les había tocado el corazón y que, al escuchar su santa palabra, se habían sentido suavemente obligados a obedecerle y a no retrasar por más tiempo la confesión; la mayor parte quisieron hacerla general de toda su vida, especialmente un hugonote, que me comunicó el sábado santo que deseaba hablar conmigo. Esto…
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