A JUAN BARREAU, CÓNSUL DE ARGEL
que se escape alguna palabra o alguna mirada que les dé motivos para imaginarse que se habla de ellas, que se les difama o que se les ve con malos ojos. Ciertamente, Padre, se necesita mucha circunspección para no herir a nadie, y mucha caridad y humildad con el auditorio para dejarlo edificado. Le pido a Nuestro Señor que les devuelva la salud a esos hombres que se han caído desde el tejado de su casa o, si…