ConferenciaTomo IX-A15 DE OCTUBRE DE 1641página PDF 52
Tened además, hijas mías, la intención de convertiros verdaderamente en Hijas de la Caridad; porque no basta con ser Hijas de la Caridad de nombre. Hay que serlo de verdad. No le sirvió para nada a las cinco vírgenes necias del Evangelio 2 el ser vírgenes y el estar llamadas a las bodas del Esposo, ya que no entraron en ellas. Les faltaba el aceite en sus lámparas. Esto es, no tenían caridad y no eran exactas en…
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De esta forma os perfeccionaréis y os haréis agradables a vuestro Esposo, que recibirá los servicios que le hagáis en la persona de sus pobres enfermos. Ved, hijas mías, y examinaos; ¿os encontráis mejores de lo que erais cuando vinisteis a la Caridad? Un gran santo ha dicho que el que no avance en la vida espiritual, retrocede. ¿No habéis perdido mucho, si después de cuatro, de seis años, no habéis avanzado en la vida espiritual, en la…
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que espere a que él hable; y si él la deja allí, se quedará muy a gusto, esperando de su bondad la gracia de escucharle, o de hablarle. Santa Teresa estuvo aguardando perseverantemente durante veinte años a que Dios le diese el don de oración; y lo recibió tan ampliamente que sus escritos son admirados por los mayores doctores. No os desaniméis, mis queridas hermanas, si creéis que perdéis el tiempo en la oración; basta con que cumpláis…
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Si queréis, os ayudaré a ello; y, hermanas mías, os concederé un día o dos a la semana para oíros en confesión. Su caridad se manifestó con su grandeza ordinaria. No reprendió las faltas de las hermanas, sino que las animó solamente a obrar mejor y escuchó con gran paciencia muchas de las propuestas que parecían inútiles. Algunas hermanas se excusaron de no poder observar el reglamento: unas, porque tenían la costumbre de visitar a las damas, al…
ConferenciaTomo IX-A6 DE ENERO DE 1642página PDF 54
ejercicio; le suplico muy humildemente que no tome a mal el que otra vez no venga». Sabed, hijas mías, que las damas no se sentirán molestas por ello, sino que, por el contrario, os estimarán más. Por lo que se refiere a vuestro trabajo, hijas mías, ya tenéis bastante para alimentaros; una de vuestras hermanas no tiene más que vosotras, y sin embargo, desde hace un año, poco más o menos, me ha enviado cincuenta francos de sus…
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En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. 8[8,IX,52-57] C ONFERENCIA DEL 6 DE ENERO DE 1642 Sobre las faltas del año transcurrido Mis queridísimas hermanas, nos reunimos hoy para ver, al comienzo de este año, cómo habéis pasado el anterior, y procurar emplear mejor éste. Es menester que hagáis mucho caso del nombre que lleváis. No son los hombres quienes os lo han dado; se trata de un testimonio muy seguro, que os…
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cubrir después de serias investigaciones estaban hechos por los apóstoles. Para vosotras es éste un motivo de gran consuelo, hijas mías, porque nadie jamás se ha preocupado de daros un nombre. Pero, con el correr de los tiempos, el mundo, al veros consagradas totalmente al servicio de los pobres y de las buenas obras, os ha empezado a llamar comúnmente Hijas de la Caridad. Estimad mucho este santo nombre y obrad de manera que os mostréis siempre dignas…
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Yo os hablaré de siete que he advertido, o de los que me han avisado. Será éste un buen medio para perfeccionaros. Siento mucho, hermanas mías, no haber podido tener esta reunión antes. Habrá que tenerla al final de cada año. Es lo que se practica en muchas comunidades, especialmente entre nosotros. ¿No dijo un gran profeta que repasaba con la amargura de su corazón sus faltas pasadas? 2, El primer defecto es el de no soportarse las…
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habéis hecho tan discordante como yo me siento? 3» ¿Y no veis cómo ni siquiera nuestros intestinos están de acuerdo a pesar de que están unidos en apariencia? Por eso, hermanas mías, hay que dedicarse con energía a la práctica de soportarnos. Las mayores honrarán la edad perfecta de nuestro Señor y la manera con que soportó a los hombres tan imperfectos que le rodeaban, soportando a las jóvenes en sus defectos, viendo en ellas la vocación de…
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Las antiguas tienen que animar a las nuevas, demostrarles respeto, aprobar sus pequeñas obras, aceptar con gusto lo que dicen y lo que hacen, y sobre todo guardarse de hablarles y mirarlas como extrañas, de ridiculizar su lenguaje y su forma de vestir. Cuando se encuentren con ellas, tienen que decirles siempre alguna palabra, como por ejemplo: «Bien, hermana mía, ¿es usted muy fervorosa? ¿estima mucho la oración y todas las prácticas de nuestro reglamento? Tenga ánimos, ¿donde…
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El Padre Vicente respondió: — Hijas mías, por lo que se refiere a las que han salido, nadie debería extrañarse de ello. Sabéis bien la paciencia que se ha tenido con ellas: unas veces se les ha cambiado de lugar, otras se ha cambiado a las demás hermanas, con la esperanza de que se acomodarían mejor con unas que con otras; incluso se les ha enviado a las aldeas, para intentar toda clase de medios y obtener su…
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Al darle cuenta un día al arzobispo de París 4 de una visita que había hecho a un Monasterio 5 por orden suya, le dije que no había encontrado nada malo en aquella casa, a no ser que la mayor parte de las religiosas se quejaban de que la Madre recibía a todas las que se presentaban, y que no salía ninguna. «¡Oh!, me respondió él, ¡qué mal asunto! ; cuánta avaricia supone eso!» Es muy importante que…