ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 83
Están remendados de verde, de gris, de rojo; finalmente, de todo lo que pueden tener. Han tenido que usar zuecos». No se preocupan de tener suficiente pan. Todas ellas son personas de buenas casas, que han tenido muchos bienes. ¿No sería una vergüenza para las Hijas de la Caridad, siervas de los pobres, si deseasen buenos platos, mientras que sus amos sufren de esta manera? Así pues, tened por seguro que, si queréis ser de verdad buenas Hijas…
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Hija de la Caridad. ¿Y sabéis, mis queridas hermanas, de qué vivía la santísima Virgen cuando estaba en la tierra, y de que vivía nuestro Señor? De pan. Entró en casa del fariseo 4, nos dice la Sagrada Escritura, para comer pan; y en otros varios lugares, lo mismo. Solamente se dice una vez que comió carne: fue cuando comió el cordero pascual con sus apóstoles; y otra vez que comió pescado asado. ¡Bendito sea Dios! Las aldeanas,…
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Y si las palabras son tan peligrosas, ¿qué sería de las acciones? Hijas mías, jamás tenéis que estar solas con los hombres, aunque se trate de un sacerdote. Tocar las manos de los pobres, ¡oh, no!, no hay que hacerlo, si no es por necesidad. Preocuparse de si se les da gusto o no, no hay que pensar en ello, pero sin dárselo a entender y sin ofenderles. Finalmente, hermanas mías, conoceréis que sois verdaderas Hijas de la…
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manas, ¡bendito sea Dios, que hasta ahora os ha preservado de todos estos peligros! Os diré también, hermanas mías, que las verdaderas campesinas son muy modestas en su trato, mantienen su vista recogida, son modestas en sus hábitos, que son corrientes y vulgares. Así tienen que ser las Hijas de la Caridad. No tienen que entrar en las casas de los grandes a no ser cuando tengan algo que hacer allí por el servicio de los pobres, e…
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Ella tenía tan gran modestia y pudor que, aunque la saludaba un ángel para ser madre de Dios, sin embargo, su modestia fue tan grande que se turbó, sin mirarlo. Esta modestia, mis queridísimas hermanas, os tiene que enseñar a no ofrecerles ningún atractivo a los hombres. Hijas mías, ¡qué peligroso es esto! Desconfiad siempre de vosotras mismas, y seguramente adquiriréis esta modestia tan necesaria. Nuestra buena santa Genoveva amó también mucho la pobreza, como buena aldeana; y…
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aficionadas a la pobreza. Trabajan como si nada tuvieran; y en esto, hijas mías, se conocerá que sois verdaderas Hijas de la Caridad, si no ambicionáis nada, si os contentáis con lo que se os da, por la gracia de Dios. Las que Dios llamó primero a vuestra manera de vivir han obrado de esta forma. Hijas mías, ¿qué pensáis de la vida del Hijo de Dios y de la de su santa Madre? Una vida de perfecta…
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¿Cuántas madres y hermanas habéis encontrado por cada una de las que habéis dejado? ¿No es verdad? Y todas las hermanas respondieron que sí. Y sobre los bienes, yo estoy seguro, hijas mías, que vosotras habéis encontrado mucho más de lo que dejasteis, cualquiera que sea la pobreza que habéis guardado. Estos últimos días, hijas mías, se ha dado cuenta de todos los gastos hechos desde que las primeras Hijas de la Caridad pusieron sus cosas en común.…
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ños y por las flores de los campos no os faltará. Se ha comprometido de palabra, y sus palabras son muy verdaderas. ¿Habéis visto jamás a personas más llenas de confianza en Dios que los buenos aldeanos? Siembran sus granos, luego esperan de Dios el beneficio de su cosecha; y si Dios permite que no sea buena, no por eso dejan de tener confianza en El para su alimento de todo el año. Tienen a veces pérdidas, pero…
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Tenéis que practicarla en este punto: no preocuparse del porvenir; hacer vuestros gastos todo el año según vuestra costumbre y, si os sobra, traedlo a la casa, y esto para ayudar a educar a las hermanas para servir a los pobres. No tenéis derecho más que para vivir y vestiros; el resto pertenece al servicio de los pobres. Hijas mías, ¿no habéis oído decir alguna vez que Dios escogió a los pobres para hacerlos ricos en la fe?…
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Dios es vuestro todo. Fiaos de él, mis queridas hermanas. ¿Quién ha oído decir jamás que los que se han fiado de las promesas de Dios se han visto engañados? Esto no se ha visto nunca, ni se verá jamás. Hijas mías, Dios es fiel en sus promesas, y es muy bueno confiar en él, y esa confianza es toda la riqueza de las Hijas de la Caridad, y su seguridad. ¡Qué felices seréis, hijas mías, si no…
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Cuando veo y me encuentro por los caminos a personas de condición que tienen verdaderamente el espíritu de las buenas aldeanas, que llevan un cesto a la espalda, que van cargadas por las calles y caminan con modestia que da devoción, hermanas mías, ¡cuánto consuelo me da esto! ¡Bendito sea Dios por las gracias que les concede! Una de las principales virtudes de las Hijas de la Caridad que tienen las cualidades de las campesinas, es la santa…
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brarme a esta parroquia, a este barrio, a estas damas» «¡No importa! La obediencia es la que me saca; hay que salir con prontitud y alegría». ¿No sabéis, hijas mías, que no hay que tener en el mundo ninguna amistad que pueda perjudicar al amor que habéis de testimoniar a Dios por vuestra sumisión y obediencia? No hay mayor obediencia que la de las verdaderas aldeanas. Vuelven de su trabajo a casa, para tomar un ligero descanso, cansadas…