Obras Completas · tomo IX-A

Conferencias a las Hijas de la Caridad I

1634-1654 · 630 páginas · 6 documentos.

1.323 referencias

ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 77

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Y entonces se resolvió a ir de aldea en aldea, para enseñar a la juventud con otras dos o tres jóvenes que había formado. Una se dirigía a una aldea, y otra a otra. Cosa admirable, emprendió todo esto sin dinero y sin más provisión que la divina Providencia. Ayunó muchas veces días enteros, habitó en sitios en donde no había más que paredes. Sin embargo, se dedicaba a veces de día y de noche a la instrucción,…
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Hizo estudiar a algunos jóvenes que carecían de medios, los alimentó por algún tiempo y los animó al servicio de Dios; y esos jóvenes son ahora buenos sacerdotes. Finalmente, cuando se enteró de que había en París una cofradía de la Caridad para los pobres enfermos, fue allá, impulsada por el deseo de trabajar en ella; y aunque seguía con gran deseo de continuar la instrucción de la juventud, abandonó sin embargo este ejercicio de caridad, para abrazar…
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En las parroquias se mostró siempre tan caritativa como en el campo, dando siempre todo lo que podía tener, cuando se presentaba la ocasión; no podía rehusar nada, y le hubiera gustado tener a todo el mundo en su casa. Hay que advertir que entonces todavía no existían las comunidades formadas ni regla alguna que le impidiese obrar de esta manera. Tenía mucha paciencia; no murmuraba jamás. Todo el mundo la quería, porque no había nada que no…
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13(13,IX,79-94) CONFERENCIA DEL 25 DE ENERO DE 1643 Imitación de las jóvenes campesinas Todas las hermanas se pusieron de rodillas, suplicaron al Padre Vicente que pidiese perdón a Dios por ellas, por el mal uso que habían hecho de la gracia de su vocación y de todas las instrucciones que habían tenido la dicha de recibir de su caridad y prometieron portarse mejor en el futuro. Aquel caritativo Padre, en su bondad, pidió enseguida perdón a nuestro buen…
ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 79

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Y aunque no haya podido hablaros aquel día, por cierto impedimento que surgió, me parece muy a propósito no cambiar de tema, ya que es muy razonable que esta gran santa, ahora en el cielo, honrada en la tierra por los reyes y todo el mundo, nos haga ver que ella se hizo agradable a Dios con las virtudes de las verdaderas campesinas, que practicó con gran perfección. En primer lugar, hijas mías, sabed que, cuando os hablo…
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consuelo. ¡Bendito sea Dios, hijas mías!, ¡bendito sea Dios! Y también es verdad que en las aldeas hay algunas, demasiadas, que tienen el espíritu de las mujeres de la ciudad, y principalmente las que están cerca. Parece que este ambiente es contagioso y que el trato de unas con otras sirve para comunicar las malas inclinaciones. Os hablaré con mayor gusto todavía de las virtudes de las buenas aldeanas a causa del conocimiento que de ellas tengo por…
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Os diré pues, mis queridas hijas, que el espíritu de las verdaderas aldeanas es sumamente sencillo: nada de finuras, nada de palabras de doble sentido; no son obstinadas ni apegadas a su manera de pensar; porque la sencillez las hace creer simplemente lo que se les dice. De esta forma, hijas mías, tienen que ser también las Hijas de la Caridad; en esto conoceréis que lo sois de verdad, si todas sois sencillas, si no sois obstinadas en…
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rentesco y de sus comodidades. Hijas mías, las verdaderas Hijas de la Caridad están y deben estar cada vez más alejadas de este espíritu; creo que, por la gracia de Dios, así será, ya que, aunque entre vosotras haya personas de toda clase y condición, todas son iguales, y así es como tiene que ser; las hermanas de la Casa tienen que tomar el verdadero espíritu de las buenas campesinas y vivir lo mismo que ellas. Es preciso…
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Esas pues, mis queridas hermanas, no quieren más que lo que Dios les ha dado, ni ambicionan mayor grandeza, ni más riqueza, que la que tienen, y se contentan con vivir y vestir. Mucho menos se preocupan de decir palabras hermosas, sino que hablan con humildad. Si se las alaba, no saben por qué; por eso no escuchan las alabanzas. Su hablar es sencillo y sincero. Hijas mías, ¡cómo hay que estimar esta santa virtud de la humildad,…
ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 82

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espíritu, bien por vuestra familia o por vuestros bienes, o por vuestra virtud, lo cual sería la ambición más peligrosa. Utilizad buenamente los dones de Dios; atribuidle la gloria, si os ocurre que habéis hecho algo bueno, o imitad a las verdaderas jóvenes del campo que dicen y hacen sencillamente todo lo que saben sin mirar lo que dicen o hacen. Una señal muy segura de que sois verdaderas Hijas de la Caridad, es que amáis el desprecio,…
ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 82

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Y es menester que las de las ciudades que quieran ser Hijas de la Caridad, acepten vivir de esta manera. No son ellas solas las que viven de este modo; en gran número de lugares raramente se come pan. En el Limousin 2 y en otros sitios se vive la mayor parte del tiempo de pan hecho de castañas. En el país de donde yo procedo, mis queridas hermanas, se alimentan con un pequeño grano, llamado mijo, que…
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No os digo que comáis poco pan. No, mis queridas hermanas; san Bernardo dice que hay que comer suficiente pan; pero os digo que, en lo demás, las Hijas de la Caridad tienen que contentarse con poco. ¡Bendito sea Dios porque parece que esta práctica existe ya entre vosotras! ¡Bendito sea Dios por ello! Conservadla bien, hijas mías, si queréis tener el espíritu de las verdaderas campesinas, en el que Dios os ha llamado al servicio de los…
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