CONFERENCIA DEL 11 DE DICIEMBRE DE 1624 Sobre el afecto desordenado a sí mismo
Asunto principal: El Afecto Desordenado A Sí Mismo
Nuestro bienaventurado Padre el 168
Obras Completas · tomo IX-A
1634-1654 · 630 páginas · 57 documentos.
1.330 referencias
Asunto principal: El Afecto Desordenado A Sí Mismo
Nuestro bienaventurado Padre el 168
Asunto principal: El Afecto Desordenado A Sí Mismo
obispo de Ginebra tenía este tema en gran estima; decía que estos afectos y satisfacciones no son más que amor propio. Pues bien, el amor propio produce estos deseos de afecto a nosotros mismos de dos maneras: una corporal y otra espiritual. La primera, como dice la meditación, se refiere a los vestidos, al alimento y a los cargos; la segunda consiste en amar los propios pensamientos y sentimientos. Pues bien, hermanas mías, este tema interesa especialmente a…
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En otro pasaje dice nuestro Señor: «El que no se odia a sí mismo, no puede ser mi discípulo» 3 y también: «El que no odia a su padre y a su madre, a sus hermanos y hermanas, no es digno de ser hijo de Dios» 4; esto es, hijas mías, que hay que odiarlos cuando nos impidan dejarlo todo, para poder seguirle. Y también nos lo dice san Pablo. Hijas mías, por tanto, hay que morir a…
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otra sería mucho más indicada». Y así con todo lo que se hace en las Caridades. Hijas mías, ¡qué desgracia si esto llegase a arraigar en vuestra Compañía! Guardaos mucho de ello, y Dios no lo quiera permitir. Eso por lo que se refiere al primer punto, que es el de deshacernos de los efectos a las buenas satisfacciones que se pueden tener en el vestido, y del placer que la carne y la sangre quisieran tener en…
Asunto principal: El Afecto Desordenado A Sí Mismo
Si el mundo no lo tiene en cuenta haciendo de nosotros más caso de lo que merecemos, ¿vamos a abusar nosotros, hijas mías? Más aún, aunque fueseis de condición noble, como hay algunas entre vosotras, deberíais prescindir de ello y estaríais también obligadas a deshaceros de todos los afectos y vanas satisfacciones que la naturaleza y el hábito os hubieran hecho adquirir. El Hijo de Dios ¿no era más que vosotras, no sólo como Hijo de Dios, sino…
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ha salido de unos padres de baja condición, en casa de los cuales se había alimentado siempre con un poco de caldo, de leche, y raras veces de carne, y quisiera elevarse por encima de lo que tiene que ser! Hijas mías, ¡qué deplorable sería semejante conducta! Guardémonos bien de dejarnos engañar por nuestras inclinaciones, que infaliblemente nos causarían esta miseria, si los quisiésemos escuchar. Hijas mías, pongamos mucho cuidado. Si hemos hecho a Dios el don de…
Asunto principal: El Afecto Desordenado A Sí Mismo
Abandonarlo todo, sin esperanzas de poseer nada, sin saber lo que pasará, ni tener más seguridad que la confianza en Dios, ¿no es esa la vida de nuestro Señor Jesucristo? ¿Y hay algo más grande, algo más alto? Os aseguro, hermanas mías, que pienso en ello muchas veces, y os puedo decir que no veo nada semejante. Sin embargo, a pesar de tratarse de algo tan grande, nuestro Señor ha escogido los medios más bajos para que su…
Asunto principal: El Afecto Desordenado A Sí Mismo
«¿No es éste Jesús, el hijo de José el carpintero?» 6, Ved, hijas mías, cuán ocultos son los planes de Dios. Por eso, las que entre vosotras sean de condición más elevada tienen que ajustarse a vuestra manera de vivir y de vestir, y hacerse en todo como aldeanas para seguir el plan de Dios en vuestra fundación y para hacerlo subsistir, ya que, sin el fundamento de esa bajeza todo se vendría abajo. Ved esos dos extremos…
Asunto principal: El Afecto Desordenado A Sí Mismo
Para esto hay que negar al cuerpo y al espíritu sus sensiblerías y vanas satisfacciones. El espíritu os pedirá quedaros en una parroquia o con una hermana determinada, ir a una iglesia para realizar allí una devoción especial. Hijas mías, son engaños del espíritu maligno, que os sugiere pretextos muy bonitos, incluso en la elección que os gustaría hacer de un confesor. El cuerpo os pedirá pequeños consuelos, dispensarse de las prácticas de las reglas, si no en…
Asunto principal: El Afecto Desordenado A Sí Mismo
pañía de las Hijas de la Caridad, ni demostrar que queréis honrar su santa vida en la tierra. ¿Y por qué creéis que él quiso carecer de todo en este mundo, si no para enseñaros a practicar la pobreza? ¿Qué es lo que se diría, hermanas mías, si quisierais ser unas criadas caras? Si así lo hacemos, si amamos la vanidad (sabed que, en medio de nuestra vulgaridad, podemos tener estos defectos), seríamos dignos de desprecio y lástima.…
Asunto principal: El Afecto Desordenado A Sí Mismo
Ahora sois honradas por todos, porque parecéis humildes y virtuosas en vuestra manera de vivir; las damas os estiman y os quieren. Muchos piden vuestra presencia. Pero, hijas mías, si la virtud no es sólida en vosotras, y decayeseis, tened miedo. Sé que muchas de vosotras preferirían morir antes que ser infieles a su vocación, pero no todas. Os ruego, por las entrañas de Jesucristo, que toméis nuevas resoluciones de perseverar en vuestra manera de vivir y en…
Asunto principal: El Afecto Desordenado A Sí Mismo
rían otras; ¡qué pronto se olvidarían de vosotras! Sucedería lo que le sucedió a aquel apóstol del que se dijo: «Hay que quitarle su cargo y entregárselo a otro» 8, Pues bien, hermanas mías, ¿qué hay que hacer para no causar tanta desgracia? Tenemos que entregarnos enteramente a Dios y pedirle la gracia de conocernos a nosotros mismos. Porque, cuando queremos elevarnos demasiado, cuando buscamos nuestras propias satisfacciones, la ceguera de nuestro amor propio es la que nos…
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