A PEDRO DU CHESNE
Estas últimas palabras le parecieron a alguno de los nuestros tan admirables que dijo que había motivos para creer que en aquel último instante ese hombre apostólico veía ya a nuestro Señor y casi lo tocaba, con lo que se llenó tanto de gozo que se vio obligado a exclamar como otro santo Tomás: Dominus meus et Deus meus! 15, Así es como entregó su alma, que sin duda voló hacia el cielo, ya que no tuvo seguramente…