A ISABEL DU FAY
me sea posible. En cuanto a lo que me dice de ellas, no dudo de que son tal como me las describe; pero es de esperar que se vayan haciendo y que la oración les hará ver sus defectos y las animará a corregirse de ellos. Será conveniente que les diga en qué consisten las virtudes sólidas, especialmente la de la mortificación interior y exterior de nuestro juicio, de nuestra voluntad, de los recuerdos de la vista, del…