A LUISA DE MARILLAC
Le diré, pues, sobre su hijo, señorita, que creo que no hay ningún inconveniente en que presente algunas tesis a sus más íntimos amigos y parientes próximos. Pero me parece que, para honrar la humildad de Nuestro Señor, es preciso que sea a pocos y para liberarse de muchas preocupaciones. Cuando se siente en los bancos de teología, será otra cosa. En cuanto a esa buena joven que me anunciaba ayer, le ruego que la retenga, si la…