Tema vicentino

Paciencia

970 referencias relacionadas en el corpus.

970 referencias

CartaTomo IIIpágina PDF 389

A LUISA DE MARILLAC

Sobre el deseo que tiene usted de deshacerse de las hermanas inútiles, no acabo de entender de qué inutilidad se queja usted; si es de las que no valen o no saben actuar después de haberlas ejercitado durante algún tiempo y no tienen efectivamente ninguna cualidad y ninguna esperanza de enmienda, hará usted bien en despedirlas; pero si es de las que no están aún bien preparadas para las ocupaciones de la Caridad, y por eso no pueden…
CartaTomo IIIpágina PDF 395

A LUISA DE MARILLAC

mucha caridad entre ellas, ni obediencia, ni paciencia, ni tampoco la debida dedicación a la asistencia de los enfermos 7. Juana, la sirviente 8, es una hermana muy buena, juiciosa y paciente; algunas de ellas opinan que no ha sido muy previsora. Enriqueta 9 es una hermana llena de ardor y de caridad, pero poco respetuosa, poco sumisa a la sirviente, o mejor dicho no se le somete en nada; no le agrada mucho al médico y a…
CartaTomo IIIpágina PDF 401

CARLOS NACQUART, SACERDOTE DE LA MISION, A SAN VICENTE

Pero como aquel viaje se había hecho en tiempo de abstinencia de carne y no había pescado ni legumbres en aquel lugar, como en Francia, a pesar de haber dispensado a los franceses, él quiso guardar la abstinencia y no tomó más que un poco de arroz cocido; esto, unido al calor del camino, le causó la enfermedad que lo llevó a la muerte. Miremos cómo Nuestro Señor purificó este oro en el crisol y cuánta paciencia demostró…
CartaTomo IIIpágina PDF 402

CARLOS NACQUART, SACERDOTE DE LA MISION, A SAN VICENTE

sus esfuerzos; de su boca salía una especie de espuma rojiza, señal de que estaba tuberculoso; respiraba con fatiga y le costaba cantar en la iglesia. Cuando le volvió el habla, no se acordaba ya de lo que acababa de hacer. Lo primero que pidió fue confesarse. El viernes la fiebre no fue tan alta. Pero fue recobrar nuevas fuerzas para derrumbarse más aún, ya que subió el doble por la tarde; después del estreñimiento se le aligeró…
CartaTomo IIIpágina PDF 409

CARLOS NACQUART, SACERDOTE DE LA MISION, A SAN VICENTE

Le dejo imaginarse en qué estado se vio mi pobre corazón, que todavía sigue temblando mientras escribo, y cómo aumentó mi aflicción al tener que sepultar aquel bendito cuerpo, que había servido no solamente para confesar a Nuestro Señor delante de los hombres, sino que además había sufrido el martirio de tantas mortificaciones como había libremente escogido y que había padecido con una paciencia admirable, sobre todo en esta ultima prueba en la que se había afinado y…
CartaTomo IIIp. 450

BENJAMIN HUGUIER, SACERDOTE DE LA MISION, A SAN VICENTE

Esto le hizo soportar generosamente las fatigas del viaje hasta Marsella, durante el que se vio muy quebrantada su salud, aunque nunca dejó de celebrar la santa misa y de rezar el oficio, a pesar de que por su indisposición en el coche se vio obligado a dedicar a ello el tiempo que los demás concedíamos al descanso, empleando el tiempo en que parecía estar mejor en entretenernos con cantos espirituales y en aprender la lengua española, trabajando…
CartaTomo IIIp. 468

A BERNARDO CODOING, SUPERIOR DE RICHELIEU

No hay que extrañarse mucho de esas pequeñas disensiones que brotan; los mismos ángeles y los apóstoles cayeron en ellas y Nuestro Señor las permite dentro y fuera de las comunidades para mayor bien; pero nos corresponde a nosotros evitar sus tristes consecuencias y procurar la unión de todos lo más íntima y rápidamente que se pueda. ¿Qué pasaría, padre, si todo el mundo aprobase nuestro parecer en todas las cosas y si no encontráramos nunca nada que…
CartaTomo IIIp. 485

A RENATO ALMERAS

1189 [1136,III,485-487] A RENATO ALMERAS París, 11 septiembre 1649. Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros. Tiene usted razón en quejarse de lo poco que se reconocen en Francia los servicios de monseñor Ferentilli 1, pero también se le puede excusar al señor cardenal 2, tanto por las preocupaciones que ha tenido con estas agitaciones, como por las que todavía tiene que padecer por los motivos que ya le indiqué anteriormente. La verdad es que…
CartaTomo IIIp. 488

A ESTEBAN BLATIRON, SUPERIOR DE GENOVA

por lo que todos piensan. Sólo yo soy el que va mal, pobre de mí, cargándome continuamente de nuevas iniquidades y abominaciones. ¡Ay, padre! ¡Qué misericordioso es Dios al soportarme con tanta paciencia y longanimidad! ¡Y qué ruin y miserable soy al abusar tanto de su misericordia! Le ruego, padre, que me ofrezca con frecuencia a su divina Majestad. 1191 [1138,III,488] A ESTEBAN BLATIRON, SUPERIOR DE GENOVA 17 septiembre 1649. Si finalmente ha conseguido usted alojamiento sin pagar…
CartaTomo IIIp. 488

A ESTEBAN BLATIRON, SUPERIOR DE GENOVA

Le confieso que es difícil que los hermanos se contengan cuando están agobiados de trabajo; en otras partes hay algunos que hacen poco y se quejan mucho, probando la paciencia de sus superiores. Alabo a Dios por la que usted tiene con los suyos, especialmente con el hermano..., cuando dejó pasar su explosión de mal genio. Estoy seguro de que habrá reconocido su falta, pues la paciencia gana más que las reprensiones, aunque a veces sea necesario reprender…
CartaTomo IIIp. 489

A CLAUDIO DUFOUR, SACERDOTE DE LA MISION, EN SAINTES

Así pues, un poco de paciencia en esta espera y una ocasión para merecer mejor la dicha de una ocupación tan santa, aprovechando las otras ocasiones más pequeñas en las que anda usted ocupado, que son sin embargo muy grandes, dado que en la casa de Dios todo es supremo y regio. 1193 [58,XV,76-81] CARTA DE MARTIN LEVASSEUR A SAN VICENTE [Roma, 29 septiembre 1649]. Padre: Sea ésta para informarle en breves líneas de lo más importante que…
CartaTomo IIIpágina PDF 451

A CLAUDIO DUFOUR, SACERDOTE DE LA MISION, EN SAINTES

Dios le dio en recompensa una gran pureza de cuerpo y alma; en sus últimas comunicaciones me dijo que ya no sentía casi nada de las tentaciones pasadas, y que hacía más de un año que la misericordia de Dios le ayudaba en este punto. Era siempre muy recatado en el trato con las mujeres y nunca se fijaba en ellas. En fin, su constancia en la virtud perseveró hasta el fin para sellar definitivamente sus buenas obras;…
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