A SANTIAGO PESNELLE, SUPERIOR DE GENOVA
gustaría encontrar en ese servicio nuestro consuelo y que todo fuera según nuestro gusto; pero no queremos servir a Dios a costa de nuestro sacrificio, sino recibir ya en este mundo la felicidad del espíritu como recompensa del trabajo del cuerpo. Pero no será de este modo, hermana, como se hará usted agradable a Dios, sino sufriendo pacientemente tanto las penas interiores como las exteriores. No hace usted bien en echarle a la señorita 4 la culpa de…