SANTA JUANA FRANCISCA FREMIOT DE CHANTAL A SAN VICENTE
Me postro en espíritu a sus pies, pidiéndole perdón por la pena que le causé con mi mortificación, y la vergüenza que de allí me viene, la acepto y abrazo de corazón. ¿A quién puedo dar a conocer y saber mis debilidades, sino a mi único padre, que las sabrá soportar? Espero de su bondad que no se cansará nunca de mí. 220 [212] A LUISA DE MARILLAC Alabo a Dios, señorita, por ese cambio y le suplico…