DIONISIO GAUTIER, SUPERIOR DE RICHELIEU, A SAN VICENTE
Le abracé con toda la cordialidad posible, prometiéndole morir a sus pies antes que abandonarle. Y acordándose de cierta crucecita de plata que llevaba al cuello, en la que había algunas reliquias, se la arrancó él mismo, diciendo que sentía escrúpulos de morir con aquel tesoro, y me la entregó para que usted dispusiera de ella a su gusto. Le pregunté si acaso la llevaba sin permiso y me dijo que se la había dado usted, pero que…