AL CARDENAL BRANCACCIO
tes, pacientes, mansos y celosos que tenía la compañía, siempre delicado de salud, pero siempre en manos de Dios. Lo encomiendo a sus oraciones y soy en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión 2664 [2566,VII,123] AL CARDENAL BRANCACCIO París, 8 abril 1658 Señor cardenal: Me siento sumamente honrado al saber que Su Eminencia se ha dignado dirigirse a nosotros para que le compremos y enviemos los libros…