AL SEÑOR DE COMET
encontraría tal remedio, que Dios sería alabado por ello. Esos pocos días fueron diez meses en que él me entretuvo en estas vanas, aunque al final, realizadas esperanzas, al cabo de los cuales nos escapamos en un pequeño esquife y llegamos el 28 de junio a Aigues-Mortes 26, y poco después a Aviñón, donde monseñor el vicelegado 27 recibió públicamente al renegado con lágrimas en los ojos y sollozos en la garganta, en la iglesia de san Pedro,…