A LUISA DE MARILLAC
diez escudos antes de dejar la capital, y que este dinero procedía de una limosna, y no del fondo destinado a las misiones. Luego añade: Le suplico, señor, que si a algún otro de mis parientes se le ocurre venir a verme, le disuada usted de ello, ya que, al no tener medios para hacerle bien, se fatigaría en balde. 57 [55,I,91-92] A LUISA DE MARILLAC [Septiembre 1630] 1 Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con…