A JUAN MARTIN
También alabo a Dios de que ella esté contenta con sus servicios y apruebo de buena gana que siga con ella mientras lo necesite. No deje usted de seguir adelante, con la ayuda de Dios, en su cargo y en sus ocupaciones, ya que la obra de Nuestro Señor no se lleva a cabo tanto por la multitud de obreros como por la fidelidad del pequeño grupo al que ha llamado. Y como sé que está usted lleno…