A MIGUEL ALIX
sino que temo mucho que se sepa mi disgusto, no sea que venga a decirme alguna cosa, lo cual aumentaría mi pena. ¡Qué grande es mi dolor! Si Dios no me ayuda, no sé lo que voy a hacer. Ayúdeme a mantenerme fuertemente unida a Jesús crucificado, en el que soy su muy humilde hija y obligada servidora, L. DE MARILLAC Una sola palabra que le dije a mi hijo me causó un gran disgusto. Dirección: Al padre…