A LUIS THIBAULT, SUPERIOR DE SAINT-MEEN
tado actual, rogándoles que me dispensasen de aconsejarles sobre sus bienes. La segunda carta que he recibido me demuestra que no se han quedado satisfechos de esta respuesta, puesto que, queriendo conocer más claramente la voluntad de Dios en esos dos puntos, me urgen para que les diga mi parecer más ampliamente. Esto me ha obligado a pensar más detenidamente en la cosa. Estoy a punto de indicarles que quizás Dios les quiera conceder el consuelo que tanto…