A PEDRO DU CHESNE
C. crucificado podrá fácilmente pasar, como él, por el menor de los hombres, e incluso por el peor de todos, no sólo en sus acciones personales, sino hasta en las de nuestra condición! ¿Pues qué nos aprovecharía haber tenido alguna humildad en cuanto a la persona, si tenemos vanidad en cuanto a nuestra condición? ¡Quién nos diera padre, la gracia de ponernos en el último lugar de los hombres y permanecer allí según el estado de nuestra persona…