Obras Completas · tomo II

Correspondencia II

1640-1646 · 560 páginas · 431 documentos.

1.138 referencias

CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 282

A PEDRO DU CHESNE

Se contentaba con arreglar las sillas de los señores ordenandos, diciendo que ése era todo el servicio que les podía hacer, aunque la verdad es que era bastante capaz y tenía mucha experiencia en estas materias. Y lo más digno de interés es que, al decir eso con los labios, guardaba los mismos sentimientos en el corazón, que es en lo que consiste la verdadera humildad. Su obediencia corría parejas con su humildad. No hacía nunca nada sin…
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A PEDRO DU CHESNE

Esta obediencia tan grande hacía que se mostrase muy condescendiente con sus iguales e incluso con sus inferiores. Nunca contradijo a nadie. Se le hacía hablar de lo que uno quisiera, con tal que fuese de cosas edificantes, y dejaba con facilidad y prontitud lo que estaba haciendo para dedicarse a cualquier otra cosa que se le pidiera. Y lo más perfecto de todo es que obedecía siempre con sumisión de juicio, y esto durante toda su vida,…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 283

A PEDRO DU CHESNE

Aquel pobre hombre no se podía levantar por la mañana sin aumentar su debilidad, ni vestirse él sólo más que a duras penas; no dejaba por ello de acudir a la oración siempre que podía, aunque tuviese mucha necesidad de descanso, ya que apenas podía dormir por la noche a causa de su tos. Su celo le obligaba a hacer más de lo que podía Por eso le he visto a veces caer al subir las escaleras, sin…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 283

A PEDRO DU CHESNE

Sus males iban en aumento y sus fuerzas se debilitaban cada vez más; pero también crecía su paciencia, de forma que no sólo soportaba con ánimos y con resignación sus sufrimientos, sino que incluso se gozaba en ellos y deseaba sufrir más por nuestro Señor y por el prójimo. Esto es lo que le obligaba a decir y repetir con mucho afecto: « Domine, bonum mihi quia humiliasti me. ¡Bendito seas, Dios mío! ¡Qué bueno eres! Absit mihi…
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A PEDRO DU CHESNE

pobre y de utilizar las cosas más pobres, hasta el punto de que recogía todo lo que encontraba que pudiera servir para algo, como los pedazos de papel, de madera, las agujas, etc. En lo que se refiere a las cosas que eran de su uso, tenía mucho cuidado de conservarlas en buen estado, arreglando él mismo sus ropas y su breviario, en el que siempre encontraba alguna cosa que reparar. Usaba lentes, y se le había roto…
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A PEDRO DU CHESNE

Y aunque estas cosas parecen insignificantes a juicio de los hombres, el espíritu con que las hacía las agrandaba a los ojos de Dios y de los ángeles Era grande su sencillez, no una sencillez boba o rústica, sino la sencillez santa de las palomas; una sencillez que servía para perfeccionar sus otras virtudes. Su caridad era sencilla, su humildad sencilla, su obediencia sencilla, su paciencia sencilla, y así en todo lo demás; porque nunca había en ellas…
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A PEDRO DU CHESNE

Nicolás Bonichon, clérigo, nació en Ferrieres-Gatiallis el 30 de julio de 1619; entró en San Lázaro el 24 de noviembre d,e 1641 e hizo]os votos el 9 de junio de 1644; fue ordenado sacerdote el 21 de septiembre de 1647 y fue destinado más tarde a la casa de Cahors. Otro sobrino del padre Pillé, Cristóbal Bonichon, entró en la congregación de la Misión en 1645, como hermano coadjutor. 11. Prov 3 ,32. 282
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 285

A PEDRO DU CHESNE

Era maravillosa su diligencia. Aunque sus indisposiciones le debilitaban y le hacía daño el trabajo, nunca se le veía ocioso; siempre estaba haciendo algo, pues tenía como uno de sus principios que la ociosidad es la madre de todos los vicios, como le dijo un día a uno de nuestros hermanos que le preguntó por qué trabajaba tanto. S¿' encargaba ordinariamente de arreglar los misales y los breviarios, escribía, las ceremonias y las otras cosas de la casa.…
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A PEDRO DU CHESNE

Los apuntes espirituales que sobre este tema se han encontrado después de su muerte en su carpeta, dan buen testimonio de ello; al parecer practicaba con toda puntualidad ciertos medios muy poderosos para conservar la castidad, aunque resultasen difíciles. Esto demuestra que tenía mucha razón el hermano Alejandro, enfermero, al decir en plena conferencia que había observado en su cuerpo señales de una castidad virginal. Sin embargo, su temperamento natural parecía muy contrario a ello; de aquí se…
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A PEDRO DU CHESNE

Pero para conocer mejor la excelencia de esa virtud en él, hay que tener en cuenta que era naturalmente impetuoso, vivo, colérico, ávido de oír y de saber, etc.; sin embargo, dominaba tan bien todas sus inclinaciones y pasiones que siempre dio la impresión de ser naturalmente reposado, tranquilo, indiferente y bonachón. Sin embargo, lo era solamente por virtud y por gracia, que él conseguía a fuerza de mortificarse. En una palabra, se puede decir que su vida…
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A PEDRO DU CHESNE

de haberle dado, por una parte, un gran conocimiento del valor y de la hermosura de las almas y de lo mucho que necesitan la ayuda de las misiones, y por otra, un deseo insaciable e increíble de trabajar incesantemente por ganarlas, le quitó casi al mismo tiempo los medios para ejecutar estos santos deseos, dándole una enfermedad corporal que lo atormentó casi continuamente, y otra mayor aún en el espíritu, que era el convencimiento que tenía de…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 286

A PEDRO DU CHESNE

Sin embargo, aunque su humildad le obligó a dar algunas quejas amorosas de sus penas, podemos decir de él lo que el Espíritu Santo dice de Job: In his omnibus non peccavit 12, sino que se purificó en todo ello, como el oro en el crisol, ya que en todas esas ocasiones se resignaba por completo con la voluntad de Dios, sin poder disimularlo, por los actos frecuentes que se le veía hacer con tanto fervor. Aunque ya…
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