CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 290
Puedo decirle que en los diez o doce últimos días de su vida, hizo y renovó los actos interiores y exteriores de todas las virtudes que hemos comentado, especialmente de fe, temor de Dios, esperanza, caridad. contrición, humildad, obediencia, paciencia, resignación y conformidad con la voluntad de Dios, y que hizo intensive en su muerte lo que había hecho extensive en su vida: quiero decir que, si hizo en su vida muchos actos de virtud, verbigracia a tres…
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Tres o cuatro días después de su llegada, empezó a guardar cama, y luego fueron fallándole cada vez más las fuerzas y teniendo cada vez más fatiga, dado que su enfermedad del pecho le oprimía más que nunca y de tal forma que, al cabo de pocos días, ni siquiera podía tenerse en pie ni servirse de sus miembros; más aún, empezó pronto con expectoraciones pulmonares. Tenía sin embargo todavía el ánimo despejado, mucho coraje y libre el…
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¿Quién podrá expresar con qué espíritu hizo todos esos actos de virtud, tanto exteriores como interiores, que pronunció en aquellos últimos momentos de su vida, sobre todo cuando le dieron el santo viático y la extremaunción? Porque todos los actos que ________ 14. Sal 121,1, 288
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hacía de fe, de esperanza, de caridad, de contrición, de humildad, de sencillez, de obediencia y de conformidad con la voluntad de Dios eran otros tantos dardos inflamados que herían el corazón de los asistentes y les hacían derramar lágrimas. Era un segundo san Andrés; pues, lo mismo que aquel gran apóstol murió en la cruz donde estuvo durante dos días enteros clavado sin morir, predicando a los pueblos y rogándole a Dios por la salvación de las…
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Me sentía lleno de admiración al ver en él cosas tan contrarias y tan extremas en un mismo sujeto y en el mismo instante; al ver tan gran paciencia junto con tan grandes sufrimientos, tanta fuerza de espíritu junto con tan gran debilidad de cuerpo, una voz tan fuerte (sobre todo cuando hablaba de Dios) junto con tan graves molestias de pulmón, tanta vigilancia y atención a lo que se le decía junto con tan extraordinario sopor; pues,…
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Me impresionaba más todavía al ver en él una humildad tan profunda con una caridad tan elevada, un temor tan grande con una esperanza tan perfecta, una fe tan firme con una tentación tan fuerte, tanta contrición con tanta inocencia, tanta devoción con tanta desolación, tanta paciencia en medio de los dolores y finalmente tanta resignación con la voluntad de Dios al mismo tiempo que tantos motivos de mortificación interior y exterior. Pero lo que todavía me enternecía…
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y nos preconizaba tantas gracias, y esto con tanto fervor, sencillez y humildad que nos parecía oír a un santo del paraíso, de forma que no podíamos contener las lágrimas, especialmente cuando, como conclusión, elevaba sus manos y hacía la señal de la cruz para darme su bendición, que yo recibía de él como si nuestro Señor me la hubiera dado personalmente; y me parecía que recibía al instante sus efectos en mi alma. Esto es lo que…
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Estas últimas palabras le parecieron a alguno de los nuestros tan admirables que dijo que había motivos para creer que en aquel último instante ese hombre apostólico veía ya a nuestro Señor y casi lo tocaba, con lo que se llenó tanto de gozo que se vio obligado a exclamar como otro santo Tomás: Dominus meus et Deus meus! 15, Así es como entregó su alma, que sin duda voló hacia el cielo, ya que no tuvo seguramente…
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Hay mucho que aprender en su vida para el provecho de todo género de personas que componen nuestra congregación. Los antiguos aprenderán a no dispensarse de la regla, los jóvenes a someterse a ella, los enfermos a tener ánimos y paciencia, los sanos a trabajar sin descanso, los espirituales a perfeccionarse y los sensuales a sentir confusión al ver cómo se mortificaba un hombre anciano y enfermo. Los que no están firmes en su vocación, o los ________…
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que a la primera tentación o descontento se ponen a pensar en salirse, verán aquí cuánto caso hay que hacer de la gracia que Dios les ha concedido de ser misioneros. Los que murmuran diciendo que no valen para predicar, para confesar o para las demás funciones de la Misión debido a su enfermedad o a sus molestias de cuerpo o de espíritu, o porque se les deja en la casa para dedicarse a algo que no les…
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Al hacer esto, hemos de esperar por su intercesión grandes favores del cielo en esta vida para poder luego gozar con él de la gloria en la otra. Dios nos conceda esa gracia, por los méritos de nuestro Señor y de su santa Madre, en cuyo amor soy su muy humilde y muy obediente servidor. V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión San Lázaro, primer día del año 1643. Dirección: Al padre du Chesne, superior de los…
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661 [636,II,356-357] A UN SACERDOTE DE LA MISION Le abrazo con todo el cariño de mi alma, considerando que la suya se ha ofrecido continuamente como víctima a la mayor gloria de su soberano Señor, que trabaja por su perfección y por la salvación del prójimo. ¡Dios mío, padre! ¡Qué felices son los que se entregan a él sin reservas para llevar a cabo las obras que hizo Jesucristo y para practicar las virtudes que él practicó, como…