UN SACERDOTE DE LA CONFERENCIA DE PONTOISE A SAN VICENTE
A usted, padre, después de Dios, hemos de agradecerle que nos haya recibido para ser asociados a su buena y virtuosa compañía de París. De usted hemos obtenido las primeras instrucciones para formar esta pequeña compañía, que nos han servid o de semilla para producir todos estos bienes que por aquí se nos presentan cada día y a los que Dios da su prosperidad y bendición. Le pedimos una gracia, que ya que no somos todavía más que…