A FRANCISCO FEYDEN, SACERDOTE DE LA MISIÓN. EN RICHELIEU
piedras hijos de Abrahán, enviará a algún otro en su puesto; pero esto se lo digo más bien al Padre Beaumont que a usted y su familia, que estará sin duda muy afligida con su partida, que yo mismo siento con ternura. Vaya pues adelante, Padre, con la confianza de que el que le llama tendrá el mismo cuidado de usted que de la pupila de sus ojos. Cuídese mucho, no se exponga a toda clase de penas…