A JUAN MARTIN
diendo Dios tanto sobre los trabajos del padre Blatiron como sobre los suyos, de forma que todo lo que se realiza en él y por él parece un pequeño milagro, y las gracias especiales con que bendice ese mismo Señor su dirección, llenando su corazón de una confianza perfecta en su ayuda, parecen ser el medio de los medios para llevar a cabo su obra con toda felicidad. Ha encontrado usted el secreto; todo el que no obre…